DONOSTIA. El copago sigue dando de qué hablar y, según pasa el tiempo, la incertidumbre es cada vez mayor tanto para los farmacéuticos como para las personas que sufrirán esta medida de ahorro en medicamentos. A falta de la confirmación definitiva, los afectados viven con inquietud y "una desinformación tremenda" los momentos previos a la resolución del decreto que el Gobierno vasco aprobó con el fin de dejar sin efecto el copago en Euskadi.
En este contexto, los farmacéuticos vascos coinciden en las consecuencias que podría acarrear la demora de la decisión concluyente. "Cuanto más tarde se resuelva la sentencia, la preocupación se extenderá con mayor virulencia entre la población", critica la andoaindarra Cristina Gorospe, propietaria de la farmacia que lleva su propio nombre.
Asimismo, afirma que ve a la gente preocupada con esta cuestión, ya que cada vez son más los que se acercan hasta la botica con intención de recibir información acerca del copago. "La alarma que se ha difundido a través de los medios de comunicación es inmensa, y la gente decide acudir, por si las moscas, a las farmacias a informarse, aunque nosotros poco les podemos decir, ya que no tenemos ni idea de lo que va a ocurrir", incide. Gorospe detalla que hasta que llegue la notificación no sabrán con certeza en qué consiste el copago, ya que en estos momentos "existe una gran desinformación entre farmacéuticos y médicos".
En la misma línea, María Luisa Aldasoro, farmacéutica de la botica Morant Barber de Tolosa, narra que la gente tiene el temor de abonar más dinero de lo debido por los medicamentos que hasta ahora han adquirido de forma gratuita. "La cantidad y el día a partir del cual tendrán que pagar es lo que más les preocupa. Hay clientes que cada vez que vienen a la farmacia preguntan, ¿todavía no hay que pagar?", precisa Aldasoro.
Por su parte, dos trabajadoras de una céntrica farmacia tolosarra, que han preferido mantenerse en el anonimato, admiten que el nivel de desasosiego ha aumentado en los últimos meses, y creen que si la ley lo permitiera, las personas mayores "arramplarían con todo lo que pudieran hasta entrar vigor el copago". "Estamos seguras de que si tendrían la oportunidad de obtener más medicamentos a través de recetas sin fecha, para ahorrarse la subida del importe dentro de unos meses, lo harían sin ninguna duda. Aprovecharían hasta la última caja", cuentan convencidas.
sin anticipar recetas No en vano, tal y como relatan ambas farmacéuticas, a día de hoy es ilegal adelantar los medicamentos, ya que tienen una fecha de entrega concreta, la cual no puede infringirse de ninguna manera. "Solo damos los fármacos que corresponden de mes en mes. Es decir, legalmente no se puede anticipar la medicación. Si en la receta pone que debe ser entregado en septiembre, no podemos hacer la excepción de adelantar la fecha un mes. Iría en contra de nuestra voluntad", explican.
Sin embargo, Fernando Gil, dueño de una farmacia de Lasarte que lleva su nombre, reconoce haber rechazado peticiones para adelantar los medicamentos, por parte de aquellos que verán restringidas las facilidades para adquirir los fármacos. "En los meses de junio y julio ya circulaban recetas de septiembre por las que la gente vino a la farmacia. Evidentemente, fueron desestimadas inmediatamente", declara Fernando Gil de forma tajante.
Además, el lasartearra sostiene que aquellos que opten por el acopio de fármacos ilegalmente, no lograrán ventaja alguna. "Si el copago se implanta en septiembre, deberán hacer frente económicamente a lo agenciado un mes antes", asegura.
Y ante esta situación, ¿cuál es la reacción de los verdaderos afectados? Ninguno de ellos ha querido identificarse, pero sí han mostrado su malestar por cómo se está tratando este tema. "El copago es una medida improvisada y con el único fin de recaudar dinero, quitándonoslo a los más necesitados", opina un hombre donostiarra de 60 años. "Es una vergüenza. Tal y como están las cosas, ahora nos vienen con un impuesto para el enfermo. ¡Lo que nos faltaba!", exclama una mujer de 56 años residente en la capital guipuzcoana, visiblemente molesta.