El PSOE se abre a C's para aprobar la reforma laboral ante el 'no' de sus socios

PNV, Bildu y ERC confían en modificarla en el Congreso pero la intención del Gobierno es que no se altere "una coma"

28.12.2021 | 13:34
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ayer, junto al ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, y la ministra portavoz, Isabel Rodríguez.

El Gobierno español, particularmente el PSOE, se abre a recibir el respaldo de Ciudadanos a la nueva reforma laboral validada ayer martes por el Consejo de Ministros y que entrará en vigor hoy con su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE), toda vez que los socios de investidura de Pedro Sánchez mantienen su posición de rechazo al considerar, principalmente, que no supone una "derogación real" del texto elaborado por el PP en 2012, aunque confían en que se tramite como proyecto de ley en el Congreso, donde necesita ser convalidada, para introducir cambios. Tanto los socialistas como Unidas Podemos abrirán una ronda de contactos con el bloque de la investidura para negociar su apoyo a finales de enero pese a que el presidente de la patronal CEOE, Antonio Garamendi, presionado por la oposición y los sectores más duros del empresariado, no aceptará que se modifique "una sola coma", o abandonará la fotografía. De hecho, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, aunque tiende la mano al diálogo, mantiene que la vocación del Ejecutivo es que la reforma pactada con patronal y sindicatos "se quede como está".

El PNV ya advirtió de que no la avalará si no plasma la "prelación" de los convenios vascos sobre los de ámbito estatal porque, como señaló su portavoz, Aitor Esteban, "es fundamental preservar una dinámica propia, que ya existe de facto en Euskadi, con respecto a las relaciones laborales, un marco propio". "No sé con quién va a sacar el Gobierno la propuesta. Ya se verá. Pero mientras no veamos solucionado este problema, no podemos dar un apoyo a la reforma", había anunciado el jeltzale jornadas atrás, sin que parezca haber cambiado el escenario. Por su parte, para la portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, "no es una derogación de la reforma laboral del PP, ni siquiera parcial. Tienen que cambiar muchas cosas para que realmente sirva en defensa de los trabajadores, que es lo que se necesita"; e instó a Moncloa a negociar el texto con las fuerzas progresistas de la Cámara baja "le parezca bien o mal a la patronal". Postura semejante a la del republicano Gabriel Rufián, quien reprochó que se haya "empezado la casa por el tejado, se han dedicado muchas horas a interpelar, a negociar con la patronal, y cero horas a negociar con Esquerra. De momento pinta regular". También el diputado del BNG Néstor Rego conminó a una rectificación.

Cortejo socialista


El portavoz del PSOE, Héctor Gómez, especificó que todavía no han entablado contacto con Ciudadanos y que explorarán "al máximo" las posibilidades para tratar de fraguar un apoyo "amplísimo" con vistas a "respetar" el acuerdo logrado en el diálogo social. "Aquellas formaciones que entiendan que algo es bueno para España y decidan apoyarlo, pues bienvenido sea. Nosotros no vamos a cerrar la puerta a formaciones políticas que quieran impulsar medidas en beneficio de la ciudadanía", admitió tras ser interpelado sobre si el partido liderado por Inés Arrimadas puede ser un aliado. De momento, la formación naranja declina adelantar su voto, y es que dicen estar convencidos de que al final el Gobierno de Sánchez "se arrodillará" ante sus socios para sacar adelante con ellos la nueva legislación, según el portavoz adjunto, Edmundo Bal. C's comparte la firma de todos los agentes sociales o el combate de la temporalidad, pero desdeña de la ultractividad o la preeminencia de los convenios del sector, aunque sea solo a efectos salariales. A su juicio, se trata de una reforma "poco ambiciosa" y una "oportunidad perdida" para llevar a cabo cambios más profundos como la llamada mochila austriaca que aplicó ese país en 2003. "Sus socios se hacen los enfadados y pedirán mil y un disparates, pero al final el Gobierno se rendirá y aprobará las cosas con ellos", manifestó el dirigente naranja.

La artífice de este acuerdo con el empresariado y los agentes sociales, Yolanda Díaz, adelantó que el Gobierno tirará de "cariño" para seducir a sus aliados en la Cámara. "Han de entender que esta norma ha costado muchísimo, está muy pensada, muy discutida, y la vocación es que permanezca como está", reiteró la ministra, quien explicó que "hasta las comas" a las que se refería Garamendi están consensuadas. Preguntada expresamente por la petición del PNV de que prime el convenio autonómico y por la percepción de ERC y Bildu, Díaz prefirió mantener la discreción e insistió en apelar al diálogo. Tampoco desveló si se aceptará la tramitación de la norma como proyecto de ley, aunque hizo referencia a la denominada ley rider, también fruto de pacto social, que se llegó a tramitar como proyecto de ley sin que finalmente se añadiera cambio alguno.

Esta reforma, desgranó, pone coto a la temporalidad, devuelve el equilibrio a la negociación colectiva e incorpora a la legislación ordinaria los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) que sustituirán a los utilizados en pandemia, pero con el mismo objetivo: evitar despidos. "Vamos a tener un marco laboral que va a cambiar la vida de la gente en nuestro país. Esta reforma pasa página a la precariedad. Hay jóvenes y mujeres que no han conocido en su vida un contrato de trabajo que no sea basura. Ahora dejarán de tener vidas precarias", se congratuló Díaz. Y puso el broche con un deseo personal y que atañe a su figura, justo en el momento de mayor popularidad de la dirigente de Unidas Podemos entre la ciudadanía: "Este país nunca se quiere a sí mismo. Yo voy a intentar que nos queramos un poquito más".

Díaz se 'olvida' de Calviño


Eso sí, en su capítulo de agradecimientos obvió a la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, y es que ambas protagonizaron un choque importante en el Gabinete a mediados de octubre por la gestión de la reforma laboral. La crisis interna estalló entonces al acusar Unidas Podemos a Calviño de "injerencias" en la reforma laboral, negociación que estaba en manos de Díaz desde marzo. Unos días después el asunto se zanjó con un acuerdo entre ambas formaciones para mejorar la coordinación entre los diferentes Ministerios, que implicó la entrada de Economía y Seguridad Social en las negociaciones que hasta entonces Díaz llevaba en exclusiva.

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