G7 EN BIARRITZ

La protección de los líderes mundiales ‘sitia’ Biarritz

Los comerciantes se quejan del bajón de actividad entre calles valladas, controles y cacheos

09.02.2020 | 13:21
Agentes de la policía montada patrullan en una playa de Biarritz desierta ayer, primer día de la cumbre.

Los comerciantes se quejan del bajón de actividad entre calles valladas, controles y cacheos

Biarritz es famosa por ser desde hace tiempo la playa de las reinas y la reina de las playas. Sin embargo desde el viernes, la Playa Grande de la ciudad en la que veranea parte de la aristocracia y miles de personas procedentes de los cinco continentes está totalmente cerrada. La medida es inédita en pleno mes de agosto. Y cerca de los lugares en los que se celebra la cumbre, el Casino y el espacio Bellevue, las calles están totalmente valladas y tapadas con plásticos de casi dos metros de altura. En las terrazas, sirven bebidas únicamente en vasos de plástico ya que durante el G7 no se pueden utilizar copas de cristal en la calle. Numerosos establecimientos han cerrado sus puertas durante varios días, entre ellos el cine Royal o el crematorio de Biarritz.

Más de trece mil agentes vigilan la zona, entre ellos policías, gendarmes y militares franceses, españoles, norte americanos e incluso miembros de la Ertzain-tza. La mayoría lleva uniforme mientras otros van de paisano. Se da la circunstancia de que en algunas calles, en algunos momentos del día nueve de cada diez personas son miembros de las fuerzas del orden.

En Biarritz, numerosos vecinos muestran su hostilidad para con la cumbre internacional y lamentan que la ciudad esté totalmente blindada. Desde el viernes la localidad labortana está dividida en tres áreas y la zona roja, contigua al Casino parece un auténtico desierto. Según Thomas, un empresario parisino que suele veranear en Euskadi norte, ayer los controles fueron más estrictos que durante la semana pasada, con cacheos muy frecuentes, incluso cuando sale a la calle para comprar pan. Nathalie y Jeanine, dos comerciantes de la céntrica avenida Edouard VII, se quejan de que su actividad haya disminuido un 90% en los últimos días. "Tardamos 30 o 45 minutos en ir a trabajar, es diez veces más que durante el resto del año" señalan.

Más de tres mil periodistas de todo el planeta se encuentran estos días en la ciudad balneario de Lapurdi. Gilles Couture, de Quebec, cree que es posiblemente la última cumbre de este tipo y subraya la presencia de representantes claramente antieuropeos como Donald Trump o Boris Jonhson. Otros reporteros añaden que las medidas que se adopten en Biarritz puedan resultar limitadas dado que no participan en la cumbre grandes países como Rusia, China, India o Australia. De los tres mil periodistas, tan solo doscientos han podido permanecer en la zona más céntrica de Biarritz, por ejemplo, en las inmediaciones del prestigioso Hotel du Palais, que ha sido totalmente renovado y donde estos días residen los líderes mundiales. La Marina vigila el litoral, totalmente prohibido para los surfistas que se pierden buenas olas y un poco más al norte, en Tarnos, en Las Landas, el ejército francés cuenta con un importante despliegue con misiles para hacer frente a un posible ataque aéreo. Hoy, las medidas de seguridad se trasladarán al interior de Iparralde dado que las primeras damas visitarán la localidad labortana de Ezpeleta también conocida a nivel mundial por la producción del pimiento.