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Cicerone por el Casco Viejo

Cicerone por el Casco Viejo

BILBAO. Recorrer el Casco Viejo es penetrar en el Bilbao histórico de pequeños comercios y lugar de encuentro formado por un entresijo de calles, plazas, plazuelas y cantones entre las que destacan las Siete Calles: Somera, Artecalle, Tendería, Belosticalle, Carnicería Vieja, Barrencalle y Barrencalle Barrena.

El barrio más antiguo y núcleo originario de la ciudad nos remonta a los orígenes históricos de la Villa de Bilbao. De aquel pequeño pueblo de pescadores situado a orillas de la ría del Nervión, que vivía del comercio de las naves vizcaínas, ya poco queda.

Tras las inundaciones de 1983 que lo anegaron todo, el Casco Viejo fue rehabilitado y su renacer ha resultado tan brillante que ahora el Casco Viejo es una de las principales zonas comerciales de la Villa, sin perder un ápice de su sabor antiguo. Este centro de ocio y comercio de Bilbao cuenta con más de 230 comercios asociados en un entorno peatonal y agradable que invita a pasear y disfrutar del tiempo libre.

jaulas con jilgueros El Casco Viejo sin la Plaza Nueva no sería lo mismo. Como antiguamente y para no perder las buenas costumbres, todos los domingos, bajo los soportales de la Plaza, se cobijan tenderetes de revistas y vinilos antiguos junto a montones de jaulas con jilgueros, periquitos, loros y ruiseñores, que hacen del paseo matutino un placer para los oídos.

Ahí, en plena Plaza Nueva nos espera Boni García, presidente de la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo, entidad que desde hace 41 años promociona el comercio urbano. La asociación congrega a más del 40% del comercio de la zona, lo que le convierte en una de las más amplias, incluso en el marco estatal.

Tras admirar la imponencia de la Plaza Nueva, y percibir ese encanto que le hace especial, llena de vida y ambiente, nos dirigimos junto a Boni a su cafetería en la calle Correo. Allí, entre las mesas corretean niños y niñas de distintas edades al tiempo que sus madres conversan alrededor de un refrescante batido -hace demasiado calor para tomar la merienda estrella de la casa, el chocolate con churros-.

Las mujeres ocupan la mayoría de las mesas del local, un negocio familiar del que Boni cogió el testigo de su padre. Corría el año 76 cuando un hombre, llegado de Comillas, quiso abrir un negocio en el cual emplear al resto de familiares. Y así fue. Por delante nos espera una tarde de paseo por el corazón del Casco Viejo, pero antes de nada un refrigerio, hay que cargar pilas.

Con el calor apretándonos los talones comenzamos nuestro periplo, despacito y por la sombra. Así llegamos a la librería de Kepa, un local que abrió sus puertas en 2005 con un objetivo bien claro: comercializar y promocionar la cultura vasca.

El inmenso local alberga material de todo tipo: libros, material educativo, música, papelería y libros electrónicos. Su almacén interconectado con el resto de las 14 tiendas que conforman el grupo, permite ofrecer al cliente un amplio surtido, lo que unido a los 30 años de experiencia, hacen de este comercio un punto de referencia en el sector.

antigua sastrería El siguiente punto de encuentro nos hace remontarnos a épocas pasadas. El local al que entramos albergó durante muchos años una sastrería, de aquellas en las que entraban hombres con sombrero y zapatos brillantes. La tienda, que actualmente lleva el mismo nombre, sigue vistiendo al hombre bilbaino de los pies a la cabeza. Diego es el artífice de todo este proyecto. Hace tres años que llegó de Vitoria con la idea de crear un espacio donde vestir al buen bilbaino, ese que tiene fama de elegante, pero de una forma diferente, moderna y atrevida.

Su apuesta funcionó, y es que además de una atención personalizada, Diego y el resto de empleados y empleadas de la tienda asesoran al hombre según pasa el umbral de la puerta. El buen trato, la amabilidad y su sonrisa les han hecho ganarse un hueco entre el público masculino más exigente.

Además del boca a boca diversos premios les avalan. El pasado verano ganaron el premio a la mejor campaña de marketing en la V edición de los Premios al Comercio de Bilbao y las pasadas Navidades, a la Innovación. Sus escaparates son dignos de ver, ¡no dejes de fijarte cuando pases por la calle Banco de España!

Escapando de los últimos destellos del sol, nos acercamos hasta la tienda de tallas grandes que Ianire regenta. Allí madre e hija despachan con cariño a todas las clientas que acuden al local expresamente a buscar algo adecuado y coqueto. La cercanía en el trato, la exclusividad del producto hacen que las clientas repitan.

Así entre saludo y saludo a las mujeres que entran, nos cuenta que el negocio tiene ya siete años, casi una década en la que han peleado por "llenar un vacío en el mercado". Todo su esfuerzo les ha permitido llegar a organizar incluso certámenes de belleza de tallas grandes, "porque una cosa no está reñida con la otra".

metros de tela Para acabar nuestro paseo por la zona donde nació y se engendró la ciudad, a la orilla del río Nervión, recalamos en uno de los comercios más antiguos de Bilbao. 117 son los años que el local de la calle Tendería esquina con Carrera Santiago lleva abierto. En sus comienzos vendía todo tipo de productos textiles, pero desde hace 40 años se ha centrado en textil de hogar.

Ángel nos muestra metros y metros de tela. Cada una de ellas para una cosa en concreto. En el piso superior, frente a nosotros y de forma ordenada se amontonan las alfombras y a nuestra espalda, una enorme variedad de toallas de todos los colores y tamaños.

El cielo enrojecido nos avisa del caer de la noche. Tras despedirnos de Ángel, acompaño a Boni a su cafetería, ya apenas quedan mujeres merendando, algún que otro cliente incondicional de última hora. La vida del Casco Viejo se va recogiendo al son del atardecer. Repetiremos, seguro.