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“En la serie hay un choque entre lo parcos que podemos ser los vascos y lo extrovertidos que son los andaluces”

‘Allí abajo’ se ha convertido en un éxito de Antena 3, una serie en la que la donostiarra Ane Gabarain interpreta a Maritxu, una mujer que acaba de despertar de un coma

Bilbao - La actriz Ane Gabarain (Donostia, 1963) es conocida en Euskadi por participar en series como Bi eta bat, Jaun ta Jabe, o Mi querido Klikowsky. Ahora ha viajado al sur, a Sevilla, para interpretar en la comedia Allí abajo a la clásica matriarca vasca que sorprenderá a los andaluces con su especial carácter.

¿Esperaban el éxito de ‘Allí abajo’?

-La verdad es que no, pero estamos contentísimos. Además, acaban de confirmar que habrá segunda temporada, así que no puede ir mejor.

El humor de la serie sigue la estela de ‘Ocho apellidos vascos’.

-Sí, pero tengo que decir que Allí abajo es una idea anterior a Ocho apellidos vascos. Lo que pasa es que cuando sale un proyecto, tarda en llevarse a cabo. Pasaron los meses desde que se le dio el visto bueno a la serie, y en ese tiempo se estrenó la película. Las ideas parece que están ahí, en el aire, y de repente salen todas a la vez. Es curioso.

¿Qué tiene de especial esa mezcla entre vascos y andaluces?

-Son dos tipos de humor que por oposición chocan bien. Podría decirse que humorísticamente son contrarios que se atraen. Se produce un choque simpático entre todo lo parcos y sobrios que podemos ser los vascos frente a lo simpáticos, extrovertidos y alegres que son los andaluces.

¿Qué hay de cierto en tanto estereotipo?

-Los tópicos son una herramienta para hacer humor, son un punto de partida, una manera de abordar la comedia. Siempre hay una parte de verdad y otra parte de exageración, y eso es lo que lo hace comedia, aunque la parte de verdad también está ahí.

Maritxu, su personaje, ha estado mucho tiempo en coma. ¿Es difícil interpretar un papel en el que ni siquiera se puede pestañear?

-Más que difícil es aburrido. Al principio me resultaba divertido, me lo pasaba muy bien. Veía desfilar por la habitación un montón de actores y secuencias que se iban grabando. Es curioso porque yo lo veía desde mi cama y tenía una perspectiva interesante. Luego acaba por resultarte aburrido. A mí me entraba una especie de ansiedad, porque quería actuar, hablar y moverme.

¿Es complicado aguantar la risa estando en coma en una comedia?

-Sí, la verdad es que también he tenido muchos momentos de esos en los que he tenido que aguantar la risa tumbada y con los ojos cerrados, pero lo he conseguido.

¿Es el papel más cómodo que ha interpretado hasta ahora?

-Mira, pues en Andalucía soy un ídolo, aparezco ahí tumbada y encima me pagan. Pero también he tenido mi puntillo de frustración aunque ahora estoy encantada con mi personaje. Una vez que Maritxu ha despertado, anda revolviendo y se está desquitando.

Ahora que Maritxu ha despertado del coma, ¿qué tendrá que decirle a su hijo?

-Muchísimas cosas, tiene muchas cuentas pendientes que resolver con él. También irá descubriendo cosas que ella todavía no sabe porque ha estado en coma, sobre todo muchas que han ocurrido en la familia. En el caso de Maritxu la familia es un núcleo muy importante, con su hijo y con Begoña, pero va a enterarse de asuntos que no le van a gustar nada.

¿Es suegra en la vida real?

-No, no lo soy, no tengo hijos, pero María León me gusta mucho como nuera. A Maritxu no, porque su aspiración es que se conserve el matriarcado vasco y que su hijo se case con una vasca como Dios manda, esa es su pelea. Pero como actriz María es maravillosa; además, es una chica majísima, muy cariñosa, divertida y simpática. En general el equipo es una gozada, porque ha habido mucho feeling entre vascos y andaluces.

¿Hacer de suegra es un papel agradecido?

-Bueno, decir suegra no es decir mucho, es como decir que eres fontanero. En el caso de Maritxu no hay una suegra, hay una madre que representa el matriarcado vasco, que tiene todos los valores de la madre vasca. Ella manda a su hijo y dirige los hilos de los que tiene alrededor. Pero también hemos intentado hacer personajes humanos aunque el punto de partida sean los tópicos, por eso Maritxu también tiene sus contradicciones y puntos débiles.A Maritxu le engañan y le dicen que está en un hospital vasco. ¿Esa situación es un guiño a la película ‘Good Bye, Lenin’?

-Es un homenaje. También hay que copiar lo bueno, y la verdad es que nos pareció una gran idea. Nos lo hemos pasado muy bien haciéndolo porque es una situación muy divertida. Luego, cuando se da cuenta de que hay gato encerrado, a ella no le hará tanta gracia.

¿Qué pasará ahora con Maritxu?

-Irá de perplejidad en perplejidad. Va a descubrir las cosas que ha hecho su hijo y lo que ha pasado en Andalucía, y ahora se verá cómo va gestionando esas sorpresas.

¿La industria audiovisual también está en coma?

-Bueno, ahora en España, que no en Euskadi, se está haciendo mucha ficción. Llevamos mucho tiempo en crisis y aquí esto no remonta, pero espero que Euskadi se vaya sumando al carro de la recuperación, porque estamos que nos comemos los mocos todos, tanto actores como técnicos. A ver qué pasa, pero esperemos que la cosa remonte y que arriesguemos un poco, hagamos cosas nuevas y aceptemos que pueden salir mal o bien.

¿Para una serie de humor es necesario un gran presupuesto?

-En absoluto, y Allí abajo es la prueba, porque la serie tiene un presupuesto ajustado. No es necesario mucho presupuesto, son necesarios buenos guiones, trabajar con dignidad y que las cosas se cuiden.

¿Qué proyectos tiene, volverá a ETB?

-Yo estoy disponible para que me llamen. Supongo que todavía me queda mucho por aquí, pero espero que algún día me toque volver a trabajar en ETB. De momento seguiré haciendo teatro y, si sale, cine. Todavía me queda mucho por trabajar; de momento no me puedo jubilar.