El momento donde tus músculos desconectan sin previo aviso: cataplexia

"Cosa que hacía mucha gracia a la gente, porque me caía de la risa"

21.08.2021 | 14:50
Mujer riendo.

Caerse de la risa puede llegar a se más que una frase hecha para algunas personas. Como rama de la narcolepsia, este trastorno puede provocar una repentina pérdida del tono muscular.

La narcolepsia afecta a 2% de la población mundial, y está caracterizada por padecer sucesivos ataques de sueño o deseo irrefrenable por dormir.

No obstante, el trastorno de la cataplexia puede llegar a ser algo tan liviano como una caída de los párpados, hasta un desmayo descontrolado.

Este problema, de carácter neurológico y para el que no existe cura sufre una potente desencadenación ante emociones como la risa extrema o el enfado. Además, este tipo de enfermedad también está ligada a los cambios emocionales de sorpresa, estrés, felicidad o la ira radical.

Morir de la risa, es posible

Los síntomas de la cataplexia, asociados a la narcolepsia, a menudo comienzan en la etapa de la infancia, hasta la adolescencia aproximadamente. Entre los 7 y 25 años, los síntomas pueden darse en cualquier momento, siendo un episodio cómico con final muy trágico.

Las manifestaciones de este trastorno pueden incluir desde espasmos faciales, muecas o movimientos inusuales, temblor en la lengua o mandíbula, equilibrio del cuerpo o dificultad en el habla.

El periodista español Jordi Évole sorprendió a sus seguidores, al explicar que padece de esta enfermedad. "Me di cuenta de que cuando me entraba la risa con según qué amigos, me entraba una flojera en el cuerpo de caerme, de no poder sostenerme verticalmente, cosa que hacía mucha gracia a la gente, porque me caía de la risa", sostenía Évole en el programa de la cadena Antena 3 TV "El Hormiguero".

Al no existir cura para esta enfermedad, los especialistas, recomiendan una serie de pautas y praxis para una mejora progresiva.

Las medidas son clave para una detención del trastorno y van desde una buena calidad del sueño, limitar las horas de luz del atardecer, temperaturas cómodas en el ambiente y evitar sustancias como el alcohol y la cafeína.

Con un trabajo y precaución constante, esta enfermedad puede ser frenada por uno mismo.

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