el blog terapéutico

Inmigrantes

08.02.2020 | 22:51

ACABO de cerrar un expediente antiguo que me lo habían desempolvado esta semana por algo que dijo alguien pero creo que lo tendrán que gestionar en uno de los portafolios abiertos en otro departamento. No sé si en el de migraciones, terrorismo o problemas de integración cultural. Os cuento. Esto viene a raíz de un éxodo entre continentes. Viajaban en embarcaciones descascarilladas, afrontando los peligros de una travesía marítima en la que no tenían muy claro donde desembarcarían y sospechando que no serían bien recibidos aunque buscaban una tierra de oportunidades porque, allí de donde venían, no las había. Era gente de escasos recursos, más formados en la picaresca de la vida y oficios manuales que en el conocimiento superior. Algunos no tenían más virtud que su voluntad de abrirse paso en la vida por lo legal o lo criminal y otros iban adoctrinados, convencidos de que su dios les reclamaba las almas de los infieles. Para la conversión o el exterminio. Hubo conversiones y hubo muertos. Muchos de los recién llegados hacían uso de los medios materiales y humanos locales sin corresponder a la acogida porque solo pensaban en medrar ellos mismos o en vivir sin dar golpe. Así que la cosa acabó por reventar y los líderes locales rechazaron a los recién llegados, exigieron que no llegaran más y pusieron en pie de guerra (literalmente) a la población autóctona. Pero el flujo era imparable y corrió sangre El fenómeno se extendió por todo el continente y la degollina, también. Los inmigrantes, que supieron de las condiciones óptimas del destino, corrieron la voz y aquello se convirtió en una invasión en toda regla con personas de multitud de países diferentes llegando casi a diario y decididos a que nada se interpusiera en sus anhelos, que desde la cultura local se vieron como una agresión a su propia cultura. Y el expediente lleva abierto unos 10.000 años, que es el tiempo que se viene produciendo el fenómeno de forma organizada. Así que ese episodio concreto de hace 500 años lo dejaré sobre otra mesa.

gotzonangeel@gmail.com