Al volver la mirada atrás, el artista multidisciplinar José Ángel Uberuaga abre de par en par su hemeroteca mental, recordando los dibujos que realizaba en su niñez. “Desde una temprana edad, dibujar era mi pasión”, puntualiza. Después, a su vida llegó la pintura, la fotografía, el cine, la psicología y la escultura, convirtiéndose la última y el vídeo arte en las líneas de expresión de su quehacer en general.

Así lo explica el nacido en Gernika: “ Todo el conjunto descrito se traduce en pasión, o tal vez la pasión es la puerta hacia el posterior conocimiento experimental que me irá invadiendo en etapas venideras”. 

Sus obras han sido expuestas en diversas exposiciones. Cedida

Para el residente en Gerrikaitz (Munitibar), la práctica, el contacto con los materiales seleccionados, dar rienda suelta a la intuición o la continua comunicación con el interior hacen que “el tiempo te recompense con resultados óptimos y satisfactorios”. Por eso, al tiempo de aprendizaje, UBE no le pone cara: “Más bien máscaras que adornan cada una de las etapas que vas registrando, sumando experiencias en un tiempo limitado”. 

Exposiciones

El pasado 4 de diciembre, el artista multidisciplinar UBE participó en una exposición colectiva en Durango, que estuvo disponible hasta el 5 de enero de este año. También expuso algunas de sus obras el 31 de enero en el Alcázar de los Velasco, en Medina de Pomar, un precioso castillo.


Dependiendo de la idea a desarrollar, el vizcaino se mueve entre un abanico extenso de materiales: piedra, acero cable, asfalto, cristal, madera o sus derivados, chapa, flores, hierba... “Los materiales hablan, padecen, acreditan, equilibran tu idea, fortaleciéndola”, detalla. Y es que argumenta que la diversidad en los materiales escogidos hace que el discurso adquiera una tonalidad más acorde al “entendimiento perseguido por el receptor y uno mismo”.

José Ángel Uberuaga reside en Gerrikaitz (Munitibar).

José Ángel Uberuaga reside en Gerrikaitz (Munitibar). Cedida

De parte de una ONG

La ONG Save the Children le encargó a José Ángel Uberuaga el diseño de una obra para premiar a los que la organización considerara merecedores por su colaboración directa o indirecta en pro del bienestar de los niños en distintas áreas y conflictos, generalmente armados. Tal y como cuenta él mismo, “entre los premiados, cada año, eran escogidas personas de mucho peso social”, lo que le llena “verdaderamente” de satisfacción.

La imagen de aquella niña vietnamita de 9 años capturada en una icónica fotografía huyendo de su aldea tras un ataque con bombas Napalm en 1972 se convirtió “en un símbolo de los horrores de la guerra de Vietnam y el fotoperiodismo”. Hoy es activista por la paz y usa su historia para promover el perdón y la reconciliación. “Conocerla en persona fue emocionalmente saludable”, sonríe el propio UBE.

“El camino del aprendizaje está en el error, este te catapultará a tu verdadera imagen de ti mismo, te hará reconocer tu propio aliente”, es algo que le hubiese venido bien saber a UBE cuando empezó. Cree que la meta está plagada de infinitas metas y siempre sigue siendo un punto a lo lejos. Por eso, reitera la importancia de no darle la espalda al error: “Es la razón de peso para volverlo a intentar”. Para él, la frase: “Lo que tenga que ser, será...”, resume todo. “Para mí el hubiera o hubiese es siempre tarde. El ahora es el camino del equilibrio artístico personal”, reflexiona.

Para entender que hay factores que limitan o expanden nuestro devenir imposibles de controlar, cuenta que hace años formó parte de una feria de arte clásica en Madrid. Expuso 15 esculturas y vendió todas, “incluso venían a por más”. Al año siguiente repitió en la misma feria, expuso 16 obras de una serie parecida, no igual, y no vendió ninguna de ellas.

“La diversidad en los materiales escogidos hace que el discurso sea acorde”, afirma José Ángel Uberuaga. Cedida

“Aceptarse es genuino, lo demás es ser coparticipe del guion escrito por otros”

El artista nacido en Gernika encara el futuro adaptándose al presente

Si existe algún artista multidisciplinar como José Ángel Uberuaga que no se atreva aún a ejercer dicha labor, el vizcaino le aconseja “que comience por desenmascarar sus entrañas, que luche por tener voz propia, que no se deje llevar por modas estériles, que indague hasta la extenuación, que escuche a esa voz interior -sobre todo en la dificultad- y que no huya del error, ese ‘error’ es el camino hacia la satisfacción personal a nivel general”. 

Piensa también que nunca hay que intentar ser mejor que nadie, y que la meta está en ser siempre de forma auténtica uno mismo. Y aceptarse, pues eso “es ser genuino, lo demás es ser coparticipe del guion escrito por otros”. “Si aguanta equilibrado ante las tempestades, creará su propio destino”, sonríe el de Gerrikaitz.

Respecto al futuro, el original de Gernika lo encara con claridad: “Adaptándome al presente”. Y es que argumenta que el presente es la puerta hacia el futuro, pero sabiendo que no siempre se llega. Este presente se define en el día a día. “El cúmulo de días te acercan al futuro”, matiza.

No obstante, él casi siempre visualiza el final de la obra, la cual le dirige en los pasos anteriores a seguir. “Llegar a la estación del resultado final es una página más para tu hemeroteca mental del aprendizaje experimental. Lo que uno cree es valioso, incluso cuando eres el único que lo valora”, concluye el artista multidisciplinar.

El arte como soporte de su pared emocional

“No soy muy fecundo en las redes”, admite José Ángel Uberuaga, aunque cree que son la manera más directa o rápida existente de que se conozca la obra. “Pero también de copiarse unos a otros”, matiza.

UBE utiliza una gran diversidad de materiales. Cedida

No obstante y, por otro lado, asume que llegó a trabajar con dos galerías a raíz de exponer su obra en esas mismas redes. Por lo tanto, el artista multidisciplinar cree que “es inteligente intentarlo, probar durante un tiempo y valorar el resultado”. En cuanto al triunfo, UBE es claro: “Si existe una clave, yo la desconozco”. Para él, el arte es satisfacción, frustración, erosión, ilusión o “una guerra con uno mismo”. Considera a este como “parte de la estructura que soporta su pared emocional”. También es “acción, reacción y seguir siendo receptor”.