Rincones perdidos en la memoria

Zabalbide, la calle de Bilbao que tanto cuesta

Allí se aplicó el garrote vil en la cárcel de Larrinaga, se entró de aire en el frontón ya olvidado y se proyectó buen cine en el Teatro cine Artagan. La calle más larga de Bilbao tiene nombre propio: Zabalbide

14.11.2021 | 00:29
La calle Zabalbide está considerada la más larga de Bilbao y está repleta de historias.

EN su empedrado fueron ejecutadas más de setecientas personas por el cruel garrote vil, allá en los interiores de la cárcel de Larrinaga, ubicada sobre el alto del mismo nombre, justo donde hoy se encuentran los edificios de viviendas que ocupan los números 17 y 19 y la calle Vicente Garamendi. Allí también tuvieron prisión Sabino Arana, quien fuera alcaldesa de Bilbao, Pilar Careaga, y Ramón Rubial y fue la prisión principal de Bizkaia hasta 1967, fecha de su cierre. Pero también unos metros más allá, en la misma calle, se jaleó, con asombro, el nacimiento de la pala moderna. En el solar del número veinticinco actual, hizo guardia el frontón de la República de Begoña, inaugurado en 1869, que duró poco, ya que siete años después, fue destruido durante uno de los bombardeos que sufrió la villa en la Guerra Carlista. Fue reconstruido diez años después por Juan de la Mata Bilbao, abuelo de la famosa dinastía de los Begoñés . El padre de los mismos, Antón Guisasola, lo cubrió después tras solicitar permiso al Ayuntamiento de Begoña. Era un frontón de 48 metros de largo con techo de madera al ras del frontis, y estaba en un edificio que, además, tenía bolera y txakoli. De este frontón salieron grandes figuras, entre ellos Juan Guisasola, conocido como Begoñés I, delantero que revolucionó la pala, derrotando, con quince años, a todo el cuadro bilbaino. Todo cabía. El garrote y una volea cazada al aire.

Había dos caseríos conocidos con el nombre de Zabala, mayor y menor, pertenecientes a los Victoria de Lecea, linaje que al principio de la calle construyó su palacio. Y no hay memoria que olvide que en esa misma calle vio la luz el cine teatro Artagan. Allí fue inaugurado en 1957, con la proyección de la película Desiree. Tenía un aforo de 1.300 localidades. También funcionó como teatro de variedades. Cerró sus puertas en 1987 con la película Infierno entre rejas (qué curiosidad, estando la cerca de la temible cárcel...), ubicado ea la altura del número 31.

Muchos de ustedes ya habrán descubierto que les hablo de la calle (la cuesta, también la llaman, por sus altitudes...) Zabalbide, la más larga de todo Bilbao, con más de dos kilómetros de longitud. ¿Se acuerdan de los dos caseríos de los que hablaba hace un momento...? El nombre de la calle es, por tanto, un topónimo, nombre propio del lugar que viene de Zabala bide (camino de Zabala), Fue en la Primera Guerra Carlista cuando fueron destruidos para la defensa de Bilbao. Este camino, según Teófilo Guiard, se abrió a finales del siglo XV y le denominó camino nuevo de Zabala o Zabalbide. Y en 1581, al hacerse la división parroquial bilbaina, ya aparece esta calle con el nombre de Zabalbide.

Con la llegada de la industrialización, en 1925 Bilbao absorbió la República de Begoña. Barrios como Santutxu se urbanizaron de forma rápida a costa de la desaparición de espacios agrarios, caseríos y de gran parte de la identidad de lo que fue un espacio conocido como Mahats-Herri. ¿Les suena? He ahí los y las matzorris de Begoña.

Cabe el inciso habida cuenta que el 6 de mayo de 1929 se tomó la decisión de fusionar la calle Santa Clara a esta para darle mayor longitud. Hoy en día la calle empieza en la Plazuela de los Santos Juanes y acaba en el Alto de Santo Domingo, tras salvar un desnivel de 253 metros. ¿Qué no habrá sucedido en tanto tramo con el devenir de los años? La escritora Almudena Grandes escribió hace ya un tiempo una novela titulada Las tres bodas de Manolita en la que también puso su atención en Zabalbide. Sí, en Zabalbide. De ahí extrajo una historia de maltrato a las hijas de los milicianos rojos. Así lo ha contado alguna vez la propia escritora. "Me contó en persona esta historia una de aquellas niñas, que con más de ochenta años, tiene aún las manos deformadas por haber lavado tanto con sosa. Se llama Isabel Perales, igual que su personaje en la novela, y esta parte del libro es el fruto casi literal de sus recuerdos. Pero Zabalbide no era un caso aislado. A partir de 1940, muchos hijos de presos fueron internados en colegios religiosos donde, bajo el pretexto de ayudar a sus familias, se adoctrinaba a los más pequeños y se explotaba de diversas maneras a los mayores. Era un buen negocio, porque el Ministerio de Justicia pagaba una cantidad de dinero para la manutención de los niños que no solía invertirse en alimentarles". Terrible.

En fechas recientes, el Ayuntamiento de Bilbao ha creado una barrera verde entre la acera y la calzada que sirve de apoyo a las rampas que salvan los tramos de escaleras existentes, ampliando las aceras y creando zonas de estancia separadas del tráfico. Esta calle, como les dije, tiene una fuerte pendiente por lo que es necesario mantener las actuales escaleras, adecuándolas para que las aceras sean más accesibles. El Ayuntamiento ha precisado que, coincidiendo con las escaleras y para el uso de aquellas personas con movilidad reducida, se han ejecutado tres rampas.

Aprovechando la intervención, el consistorio mejoró, además, los servicios de esta zona, tanto la red de saneamiento como pluviales y el alumbrado, que ahora son de led. Las luminarias de la zona peatonal se han colocado a cinco metros para dotar de calidez al espacio y las que iluminan el vial a 10 metros de altura. En los parterres de separación entre la carretera y la zona peatonal de la calle Zabalbide se han plantado árboles de diferentes especies y Zabalbide ya luce un aspecto más moderno.

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