Cornúpeta

Entrevista inventada a Jake Angeli: "Salí de currar en una despedida de soltera y me dije: vaya fiestón que han montado en esa discoteca"

10.01.2021 | 01:03
Jake Angeli.

Lo que el FBI aún no ha logrado, ha sido posible para DEIA. Hemos localizado a Jake Angeli, el hombre semidesnudo y tocado con cuernos y piel de bisonte que protagonizó el multitudinario asalto al Capitolio de Washington hace unos días. Insospechadamente, Angeli se encontraba asando hamburguesas en una barbacoa instalada en el jardín de su casa en Phoenix, Arizona. "Están recién hechas. Pilla una y come, que los europeos no tenéis ni idea de lo que es bueno. ¿Dices que me buscan los federales? Espera un poco que me voy a poner las gafas de sol para que no me reconozcan".

Hombre, con los cuernos y medio desnudo, no creo que tengan mucho problema para identificarle.

—Bah, los del FBI son unos lelos. Mientras no me vean los ojos, no se van a dar cuenta de que soy yo. Lo sé porque sigo todos los programas de Iker Jiménez.

Aún no se ha quitado la bandera de los Estados Unidos pintada en la cara, eso canta un poco.

—Tonterías. ¿Y por qué me buscan?

Nada, una cosilla sin importancia: por asaltar el Capitolio en plena composición de las Cámaras para el próximo mandato presidencial.

—¿Qué Capitolio?

Puede dejar de disimular. ¿Estuvo usted en Washington esta semana?

—Por supuesto. Fui a trabajar. Me contrataron para actuar en una despedida de soltera. Soy stripper. Bailarín exótico le llamamos aquí. Me tengo que ganar la vida. La cosa está peluda en Arizona por culpa de los chinos. Voy así, medio en bolas y con la piel y los cuernos de bisonte. A las pijas de la ciudad les vuelve locas la caracterización. Y ojito, que no visto pantalón de chándal, actuó con un taparrabos de piel de venado. Además de los tatuajes tribales del cuerpo llevo a Mickey Mouse y el Capitán América tatuados en cada papo del trasero. Es una reivindicación de la verdadera cultura americana. El chándal me lo calzo para salir a la calle, lo del taparrabos me da un poco de vergüenza.

Entonces, ¿niega usted que asaltara el Capitolio?

—A ver, después de currar salí con los colegas del pueblo por Washington. Es una sosada de ciudad, tío. Tiene menos ambiente nocturno que Donostia. Pero, macho, vimos una discoteca del carajo de la vela, con un jardín pasote y una cúpula blanca enorme con luces por todas partes. Había unos tipos de seguridad muy grandotes, con trajes caros y pinganillos. Me dijo Bobby El Barbas: "tronco, cuando los seguratas son así es que la disco es de la buenas, vamos para dentro". Y nos metimos. Pero no encontramos la pista de baile. Todo reservados para puretas, wáteres con cuadros de viejales y movidas de esas. Así que nos dimos el piro y terminamos en una rave que habían montado unos negratas en las afueras. Me aburrí, paso del hip-hop.

¿Notó algo raro? ¿Vio heridos?

—¿Heridos? Solo uno. Chuck El Bizco, por un mechero. Está grave.

¿Le golpearon en la cabeza con un encendedor durante los disturbios?

—Qué va. El pobre Chuck iba andando delante de mí. Y se le cayó el mechero del bolsillo de atrás del tejano. Me agaché a recogérselo. Al levantarme, resulta que Chuck se había parado. Pues le empitoné sin querer; le endilgué una cornada de dos trayectorias en el muslo derecho que interesa la femoral y la safena con desgarro del paquete muscular. Ni Paquirri, tronco. Improvisamos un torniquete con una manguera y avisamos al brujo de urgencias de los Chintasnaganuska porque sabemos que Chuck carece de seguro sanitario. Tenía mala cara el bueno de Chuck. Sobrevivirá. Lo hizo cuando un grizzly le masticó la otra pierna por quitarle el almuerzo. Los grizzlies tienen un mal carácter del carajo a la hora del almuerzo, amigo. Y son muy pandilleros.

Deduzco que no está usted al corriente de la polémica por la resistencia del presidente saliente al nombramiento de su sucesor.

—Pues nasti de plasti. Pero, vamos, del Obama ese me espero que monte cualquier pollo. Nunca debieron elegirle. Una vergüenza.

Me refería a Trump.

—¿No fastidies que Trump se ha metido en política? ¿Y ha dejado tirado el certamen de Miss Universo? No se lo perdono. Es un irresponsable. ¿Qué pasará ahora con las Miss Universo? ¡Este país se hunde! ¡Hay que salvar América!

Le dejo. Muy buena la hamburguesa.

—¿Ves? Es carne fresca de mapache, amigo. Los caza la tía Molly con su Remington en el parque central de Phoenix. ¿Quieres salsa de ruibarbo?