Histórico olvidado

El campo de batalla de las ideas y las artes

14.11.2020 | 00:16
El campo de batalla de las ideas y las artes

LO suyo fue un continuo trajín, un ir y venir incesante en el campo de batalla de las ideas y las artes, siempre apasionado y curioso, dos virtudes de los hombres grandes.

Las crónicas del ayer le definen como militante anarquista y anarcosindicalista y hablan de sus primeros pasos en la vida. De padres burgaleses muy humildes –su padre era obrero en los Altos Hornos–, tuvo cinco hermanos, estudió en un colegio de monjas, con los Salesianos y con los Hermanos de la Doctrina Cristiana hasta 1932. Después se puso a trabajar de pinche un tiempo hasta que fue despedido. Tuvo entonces más tiempo y después de leer a Faure, Büchner, Ibarreta y las revistas anarquistas de la época, abandonó las ideas religiosas y militó en las Juventudes Libertarias.

En 1933 se afilio al sindicato El Yunque, de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) de Barakaldo. En esa época, vendimiando en la Rioja, conoció los calabozos por hacer pintadas abstencionistas, participó en las protestas de los parados que lo llevaron cuatro meses a prisión en 1934, fue delegado del Grupo de Defensa Confederal Carabina y tuvo por maestro en la acción al comandante Jesús Escauriaza, jefe del batallón Malatesta en la Guerra Civil.

En 1935 formó parte del Comité de las Juventudes Libertarias de Bizkaia y en abril de ese año le encarcelaron en Larrinaga por llevar una pistola encima. En febrero de 1939 se exilió en Le Perthus en Francia y sufrió los estragos de los campos de Argelès y de Gurs. En julio de 1947 fue miembro del Subcomité Nacional de la CNT en Toulouse por la regional del Norte. En esta época fue administrador y corresponsal de España Libre hasta que en 1954 regresó a Bilbao.

Fue hasta entonces una vida salpicada de metralla, fulgor y estruendo. A partir de los años sesenta, ya ejerce como secretario de la Asociación Artística Vizcaina y más tarde secretario, asimismo, de la Sociedad El Sitio, ambas entidades emplazadas en Bilbao. En abril de 1972 pasó a trabajar en calidad de gerente en la Librería Herriak, aquel proyecto cultural tan apasionante del que pudo considerarse cofundador.

En 1996 escribió sus memorias, en un libro titulado Un anarquista de salón. Narra en 219 páginas sobre todo sus peripecias idealistas. Junto con Elena Andrés , compartió afición por las cosas bellas que les proporcionaba el arte, la literatura, el cine, la música, el teatro y otras artes hasta su muerte, en mayo de 2007.

Protagonista: Emiliano Serna

Gesta: Fue miembro destacado de la CNT. Estuvo prisionero en las cárceles franquistas y en Francia y fue secretario de la Asociación Artística Vizcaína y de la sociedad El Sitio, además de cofundador y gerente de la librería Herriak a partir de abril de 1972 y tertuliano del café Mauri y de La Concordia.