Lo que nunca dijo...

Batman: "Quien siga echándole la culpa de la pandemia a un murciélago se las verá conmigo"

26.04.2020 | 09:28
Batman

La entrevista con Batman por videoconferencia resulta complicada. Al fondo de la Baticueva hay poca cobertura. Pero no defrauda, al coger la llamada se pone taciturno y espeta con voz profunda: "Soy... Batman". Tampoco resulta una sorpresa: con la capa negra y la máscara, o era Batman, o un tuno con pasamontañas.

"Con el confinamiento estoy que me subo por las paredes, literalmente. Este tabique tan cuco que tengo aquí, por ejemplo, lo subo todos los días. No pasa nada, es de pladur. Pero de verdad que lo paso mal; yo soy mucho de andar a brincos de azotea en azotea persiguiendo malandrines. No hay técnicas de teletrabajo para eso. Menuda bajona. Y, como soy multimillonario, bizarro pero multimillonario, tampoco me han concedido ayudas por el cese de la actividad. Además, en esta casa no hay niños ni mascotas. Veo que me quedo en casa hasta junio, macho"..

Esto ya lo pronuncia con voz de agente de seguros, que es la suya. Hace gorgoritos al final.

- La voz ronca la uso al principio para acojonar al personal. Menos mal que me llamo Batman, que es cortito y me aguanta el fuelle. Si me llamara Gaztelurrutia-man, no podría. Ya ves tú.

Dicen que la culpa de todo este lío la tienen los murciélagos.

-Nada. Bulos e infundios de la competencia. Mira, yo tengo la Baticueva plagada de animalitos de esos y no he pillado un catarro en mi vida. Ni una triste diarrea. Son insidias de Superman, Spiderman y toda esa gentuza de la competencia. Pero no van a poder conmigo. Ya he llamado a mis abogados para que preparen las demandas correspondientes.

¿Es falso lo de los murciélagos?

-Por supuesto. Y me ha dicho Pangolinman que lo de los pangolines también. Se trata de un superhéroe menos conocido por que trabaja exclusivamente la serie B. Pero es un tipo majete y trabajador. No como Superman, que no deja de ser un maldito marciano; o Spiderman, un caradura universitario que se las da de ingenioso y lo deja todo perdido de telarañas. ¡Sinvergüenzas! ¡Canallas! Y Superman, además, facha. Es que, es que€ me hierve la sangre. Como me caliente agarro el Batmóvil y salgo a buscarles por mucho que me paren los municipales y me pidan los papeles.

¿Se ha mantenido en casa desde el principio del confinamiento?

-La compra, las pastillas de la tensión y el callicida me lo trae todo Robin; le tengo con contrato de superhéroe becario. Mi mayordomo Alfred, el pobre, que está mayor, se fue a Inglaterra con la familia y, por culpa del baldragas de Boris Johnson, ha pillado el bicho. Ya le han bajado a planta, pero las ha pasado canutas. El que ha finado es El Pingüino, uno de mis archienemigos. El villano andaba a pasos tan cortitos que, cuando se sintió mal, no le dió tiempo a llegar a urgencias. Lo que es la vida. Joker también cayó, pero los de Osakidetza consiguieron hacerle un respirador a medida que le cubriera toda la boca, y ha salido adelante.

¿No se ha asomado usted a la calle?

-Pues mira, te voy a decir la verdad, salí un día. Un atardecer, después de los aplausos. Soy mucho de ponerme en cuclillas, pensativo, el mentón apoyado en un puño, en el borde de una azotea. Oye, como me daba la luz de una farola, me vieron unas señoras desde los balcones y me pusieron de chupa de dómine: que si cabronazo, que si iba a contagiar a todo el mundo, que si llamaban a la Ertzaina. Menudo pollo. No me he atrevido a asomarme más. Me falla la autoestima enseguida.

Un mal rato. Si no reside en los murciélagos ni los pangolines ¿A qué achaca usted el origen?

- A que somos muy tontos. Nos creemos que podemos ir por el planeta a tontas y locas. Y no. Hay que andarse con cuidado y respetando el medio ambiente. Mira La Cosa del Pantano, otro del sector mío, que por culpa de unos fertilizantes se quedó como con moho. Bueno y lo del Vengador Tóxico ni te cuento. Que mucho meteorito, mucho meteorito, y al final, el meteorito somos nosotros. No sé si me comprendes.

En ese momento Batman hace un Merlos: pasa por detrás, al fondo de la cueva, Robin en pelota picada sujetando una bandejita con dos tazas de té, unos bollitos suizos y el ON. Batman bizquea al darse cuenta. Carraspea. Se corta la conexión. Balbucea algo sobre la cobertura de la Baticueva.

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