Rincones perdidos en la memoria

IDOM, un edificio que reverdece en Bilbao

22.03.2020 | 00:24
La nueva sede del grupo IDOM se ubica en un antiguo depósito franco (almacén portuario de aduanas) en el borde del canal de Deusto, en Zarandoa Hiribidea.

El edificio IDOM, propiedad de un ingeniería singular que gasta ya más de sesenta años de vida, se ha convertido en el mascarón de proa del nuevo Zorrotzaurre, más tecnológico y ecológico que nunca

Miremos hacia atrás para posarnos en mediados del pasado siglo XX, cuando dos amigos, el ingeniero de origen catalán Rafael Escolá (1919-1995), apoyado por otro joven ingeniero, Luis Olaortua (1932-2003), deciden, en 1957, crear una ingeniería singular, IDOM. Rafael y Luis fueron pioneros en la prestación de servicios profesionales e independientes de ingeniería, en una época en la que los ingenieros trabajaban, mayoritariamente, como empleados de las grandes empresas industriales. El acrónimo que da nombre a la compañía responde a los términos de Ingeniería y Dirección de Obras y Montaje, actividades a las que inicialmente se dedicó la firma y que posteriormente se ampliaron a prácticamente todos los servicios de consultoría, en muy variados ámbitos de actividad económica.

Puesto que la propiedad de la firma está repartida entre los miembros que la componen, IDOM se encuadra en el ecosistema de las "employee-owned companies", un tipo de estructura de propiedad relativamente frecuente en el mundo anglosajón, pero poco usual en el mundo latino. Recordemos que IDOM ha tenido cinco presidentes a lo largo de su historia. A Rafael Escolá y Luis Olaortua, les siguieron Felipe Prósper y Fernando Querejeta. En 2016 Luis Rodríguez Llopis fue ratificado como Presidente, en la Asamblea de Socios de IDOM.

Ubicado en la zona baja de San Ignacio, al lado del canal de Deusto, y con un diseño vanguardista de color verde, constituye el primer edificio construido del proyecto de regeneración urbana de Zorrotzaurre. La nueva sede del grupo IDOM, y se ubica en un antiguo depósito franco (almacén portuario de aduanas) en el borde del canal de Deusto, en Zarandoa Hiribidea 23. El edificio se rehabilita para este nuevo uso según un proyecto del arquitecto Javier Pérez Uríbarri (ACXT). Inaugurado en 2011, tiene una superficie de 14.400 metros cuadrados dedicados a oficinas y espacios de investigación. La singularidad de la fachada radica en sus grandes lamas de protección solar y en su cubierta, que se diseña como una imaginaria alfombra verde depositada sobre el edificio que se convierte en una colina sobre la que pasear en los momentos de descanso y tertulia.

El edificio cuenta con innovadoras medidas de eficiencia energética: equipos sanitarios de bajo consumo, almacenamiento del agua de lluvia, regulación automática de alumbrado, lamas de protección solar en fachada, paneles fotovoltaicos y climatización por agua. Con todo ello se establece un ahorro energético del 60%. La cubierta verde, que a su vez oculta los equipos de climatización convirtiéndose en una fachada más, actúa como elemento de absorción de ruido y CO2. Asimismo, y gracias a un tanque ubicado en la planta baja, contribuye al control de las aguas en momentos de grandes precipitaciones.

En el interior se combinan elementos nuevos y existentes. Las grandes vigas de la estructura original se mantienen en la mayoría de las plantas. Los huecos ocupados anteriormente por los monta-coches se convierten en escaleras y ascensores acristalados. El torreón de cubierta, donde antes estaban las máquinas, se transforma ahora en una biblioteca, un espacio para desarrollar las ideas en silencio. En el resto de la cubierta, el espacio que antes ocupaban los fardos de los barcos, es ahora ocupado por los equipos de instalaciones "camuflados" bajo una colina de césped artificial que podrá ser utilizada como jardín y zona de descanso por los socios y empleados de la firma.

Puestos en la idea de que IDOM es uno de los mascarones de proa del futuro de Zorrotzaurre, conviene recordar cómo aquellas orillas de la Ría fueron y son puntos de inflexión del Bilbao de las continuas transformaciones. No en vano, el área urbana de Zorrotzaurre comprende la zona baja de la Ribera de Deusto que quedó convertida en península tras la construcción del canal de Deusto en los años 60 del siglo XX y posteriormente en isla tras la apertura del canal en la segunda década del siglo XXI. Su denominación proviene del hecho de ser un espacio situado frente a Zorrotza, en la margen opuesta de la ría.

Ya en la Carta Puebla de la fundación de Bilbao en 1300 se aludía a la existencia de un núcleo de población y un fondeadero en la zona. Posteriormente, en el núcleo denominado Bekoerri de la anteiglesia de Deusto hubo una dedicación fundamental a actividades marítimas, portuarias y navales. También está documentada la existencia de molinos de mareas en esta margen derecha de la ría a lo largo del siglo XVIII.

Asimismo, y desde época medieval, hay constancia de antiguos astilleros, y en el siglo XV se consideraba a Bilbao como un centro destacado en la construcción naval. El siglo XVI fue una época de gran dinamismo en la actividad constructiva naval así como en sus industrias auxiliares y de apoyo a la navegación, ubicándose en esta zona la llamada casa de los prácticos.

Con la construcción del canal de Deusto (1950-1967) se produjo un cambio radical, al quedar el espacio convertido, como indicamos, en península. La actividad portuaria del canal fue bastante efímera ya que a los pocos años de su inauguración comenzaron a notarse los efectos de la crisis del petróleo de 1973. Hasta mediados de la década de 1970 del siglo XX fueron numerosas las industrias instaladas en la zona.

A finales de los años 80 del siglo XX comenzó ya a gestarse la idea de acometer un plan para revitalizar una zona que presentaba una alta degradación. Para ello se constituyó en 2001 la Comisión Gestora de Zorrotzaurre con el objetivo de regenerar y convertir este espacio en el futuro ensanche de Bilbao.

Están planteados usos variados para favorecer un desarrollo urbano equilibrado, reducción de la movilidad, prolongación de los barrios de San Ignacio y Deusto hasta el canal con un paseo de ribera que conectará con el parque de Botica Vieja. Dos barrios autosuficientes en los extremos y actividades diversas entre ambos (vivienda, comercio, oficinas, equipamientos públicos, parque tecnológico, espacios de ocio), preservando la Iglesia de San Pablo con su entorno y las viviendas del borde de la Ribera de Deusto a modo de Casco Viejo. Unos metros más allá, el edificio de IDOM reverdece.