Histórico olvidado

Un folclore a la moderna

25.01.2020 | 06:20
Un folclore a la moderna

EL Músico, coreógrafo, investigador y difusor del folclore vasco, Segundo de Olaeta cursó sus primeros estudios musicales con Severo Altube, músico y académico de Euskaltzaindia y continuó su aprendizaje musical en Barcelona. En 1919 fue nombrado director de la Banda Municipal de Gernika. Aficionado desde niño a la danza popular, creó en 1927 la agrupación infantil Elai-Alai, para la que compuso un nutrido repertorio.

Era un hombre de acordes y compases cuando en 1937, en plena Guerra Civil y pocos meses antes del bombardeo de Gernika, recibió el cargo de Inspector de Cultura Física y Danzas, del Departamento de Justicia y Cultura del Gobierno vasco. Ese mismo año marchó a París, donde continuó su trabajo creativo y retomó las actividades con el grupo de danza infantil. En 1938, el director de cine Nemesio M. Sobrevila dirigió el cortometraje Elai-Alai precedido de un texto en el que se indicaba: "Cuando los aviones extranjeros arrasaron su ciudad, con el pretexto de defender la civilización de occidente, estas pobres alegres golondrinas emigraron en busca de cielos más clementes y abandonaron su dulce patria", refiriéndose al exilio de niños vascos.

Las coreografías infantiles estaban acompañadas por melodías armonizadas por Joseba Olaizola y el Padre Donostia. La película pudo estar rodada en los estudios de Radio 31 y Garamond, en París, tratando de simbolizar a través de un sencillo argumento la historia del pueblo vasco, aseguran las crónicas.

La música seguía corriéndole por las venas en Francia. Tanto que en 1950, cuando regresó a Euskadi, creó la Academia Segundo Olaeta, en Bilbao, cantera de bailarines destacados, de donde surgió el proyecto de los Ballets Olaeta, una fusión del ballet clásico con la danza tradicional vasca, estilizada y alejada del folklorismo nostálgico, con recreaciones del aurresku de anteiglesia o erregala, el Zortziko de San Miguel de Arretxinaga, el Cortejo o maskarada suletina, la Sagardantza o la Espatadantza de Amaya, con composiciones musicales del Padre Donostia, Arámbarri, Solozabal, Olaizola o Guridi. Entre 1967 y 1970 realizó giras por Estados Unidos y Canadá con las que alcanzó un notable éxito, proyectando el prestigio de los Ballets Olaeta y de sus más conocidas composiciones, como Oinkarin (1957), Kardin o ¿Cuál de los tres? (Víctor Olaeta, 1960), Zorgineta (1961) o Aiko Maiko (1964) en la escena internacional. Había volado toda su vida por el cielo de la música.