"Sin información libre no es viable la libertad"

En el Día Internacional de la Libertad de Prensa se volvió a recordar ayer lunes que sin periodismo no hay democracia

04.05.2021 | 01:11
La periodista feminista Gabriela Cañas, al frente de la agencia internacional de noticias española.

A veces la represión informativa nos asalta cercana como la semana pasada con la muerte de David Beriáin y Roberto Fraile; con asiduidad nos llegan, como sonidos de tambores lejanos, la represión contra periodistas en países como Afganistán, México, Siria, Israel y otros, donde incluso la muerte para quien quiere informar es una realidad cotidiana, pero mucho más a mano entre nosotros están las cortapisas para dar noticias sobre asuntos de la Casa Real, del Ejército, de las Fuerzas del Orden, de actividades de ciertos grupos empresariales, de acciones contra el medio ambiente..., también en nuestro entorno la realidad de cierta represión a la hora de informar está presente. Y a esto hay que sumar las presiones colaterales, a veces nada disimuladas, de los llamados "poderes fácticos" que llevan en muchos casos a los periodistas a la autocensura, quizás la represión más sibilina y sutil, pero no por eso menos inicua. Frente a cualquiera de estas cortapisas, censuras, amenazas, represión o acción violenta hemos de levantar la voz por la libertad de expresión, por la libertad. Porque sin periodismo libre no hay no hay democracia.

Tres mujeres líderes: Bernarda Llorente, Nwabisa Makunga y Gabriela Cañas reflexionan sobre el derecho a esta libertad informativa.

Bernarda Llorente: "La intoxicación informativa amenaza la libertad de prensa"

La periodista argentina, Bernarda Llorente, aboga por combatir la desinformación. Foto: Efe
Según Bernarda Llorente,  la primera mujer al frente de la agencia argentina de noticias Télam

 

  "La intoxicación informativa es actualmente una de las principales amenazas para la libertad de prensa, según considera la presidenta", de la agencia argentina de noticias Télam, Bernarda Llorente, en una entrevista con la agencia Efe.

La primera mujer al frente de Télam opina que la crisis que se vive "es la cantidad de información no relevante, muchas veces falsa, y también muchas veces dañina". 
 
"Estamos intoxicados; recibimos demasiados estímulos y recibimos pocas certezas o pocas precisiones, poca veracidad, muchas veces en el ejercicio de la información, y en la cantidad de información que circula", añade.
 
También señala que otra de las amenazas para la libertad de prensa es "la falta de profesionalismo, muchas veces, en el propio ejercicio de la profesión". 
 
La receta para combatir la desinformación es "volver a los principios del periodismo", según Llorente, para quien el buen periodismo va más allá de las plataformas. 
 
Consultada sobre el dominio de los ingresos publicitarios en internet que tienen Google y Facebook, Llorente estima que este modelo de "medios tradicionales proveyendo de información gratuita a las grandes plataformas digitales ya tiene un límite porque, en realidad, lo que empieza a estar en juego es la propia supervivencia de los medios". 
 
Para la periodista, "no se puede concebir un futuro mejor en medio de la sociedad de la información y de la sociedad del conocimiento donde los medios no sigan en un rol fundamental". 

 

Credibilidad


Tras la pandemia, según la periodista, vamos a entrar en una etapa en la que en función de los "debates que seamos capaces de dar los ciudadanos será el mundo que vamos a ser capaces o no de construir en el futuro", y ese desafío tiene "muchísimo que ver con si vamos a ser capaces de mejorar o no lo que tenemos hasta ahora". 
 
"Ojalá que seamos capaces porque lo que hemos construido hasta ahora deja muchos agujeros, muchas desigualdades y un mundo, la verdad, muy cuestionado; un mundo difícil de sostenerlo en el largo plazo", agrega.
 
La presidenta de Télam indica que la pérdida de credibilidad e influencia de los medios de comunicación se debe, en parte, a lo que les ha costado a los medios tradicionales adoptar una respuesta frente al cambio tecnológico. 
 
Y también a que, en su opinión, muchos medios de comunicación, sobre todo los más grandes, "pasaron de un papel mucho más de fiscales a ser protagonistas directos de la escena política, y por lo tanto pasaron a jugar sus propios intereses". 
 
Sobre la transformación digital de los medios, Llorente apunta que la digitalización conduce a "un cambio profundo en cómo captamos las noticias, en cómo las elaboramos, en cómo las difundimos y en cómo las consumimos, y eso nos lleva a otro tipo de audiencias, pero también nos lleva a otro tipo de periodistas y otro tipo de productores". 
 

Contenido


La digitalización es hoy "una forma de comunicar que va sumando lenguajes y ninguno es excluyente", asegura, y añade que lo importante "es el contenido". 
 
" A veces, se confunde mucho el contenido con las plataformas. Y ese creo que ha sido uno de los grandes errores", concluye. 
 
En la agencia argentina de noticias están "apostando a Télam digital, que empieza con la web", adelanta Llorente, quien también sostiene que están buscando permanentemente formamos distintos y ampliar la agenda. 
 
"Hoy la gente y los más jóvenes también están preocupados por una serie de temas que muchas veces las agencias no se han ocupado. Agendas que muchas veces brillan por las ausencias más que por las presencias", asegura la responsable de Télam. 

Nwabisa Makunga: "La cultura de las redacciones sigue tendiendo a ser patriarcal"



En opinión de Nwabisa Makunga, directora de 'The Sowetan', uno de los diarios más icónicos de Sudáfrica

En marzo de 2020, a las puertas de la pandemia, Nwabisa Makunga se convirtió en la primera directora de The Sowetan, uno de los diarios más icónicos de Sudáfrica. No siente haber roto un techo de cristal, pero considera que la cultura de las redacciones sigue tendiendo a ser "patriarcal".

"Las redacciones pueden estar lideradas por mujeres, pero las culturas son bastante masculinas y muy patriarcales", explica Makunga a Efe, en una entrevista en la redacción de su periódico en Johannesburgo. "Creo, prosigue, que el reto que tenemos las mujeres, y todos ya que no es solo nuestro trabajo, es cambiar realmente esas culturas".

Mujer, negra y procedente de Uitenhage, una pequeña ciudad de la provincia sudafricana del Cabo Oriental, la directora de The Sowetan no es una gran excepción en Sudáfrica, un país en el que bastantes mujeres ocupan puestos directivos en los grandes medios.

Por ello, Makunga no siente haber roto un techo de cristal, confiesa, pero tampoco considera que las redacciones sean todavía igualitarias. "Incluso el lenguaje que usamos a veces al informar es muy patriarcal. Es a veces misógino, desprecia a las mujeres. Son cosas con las que tenemos que ser muy francos", apunta.

Contar historias


A sus 38 años, Makunga posee una trayectoria meteórica que comenzó a germinar cuando tenía 11, en el salón de la casa de sus abuelos, al ver la retransmisión que la periodista sudafricana Noxolo Grootboom, toda una leyenda del oficio en su país, hacía del funeral del asesinado activista antiapartheid Chris Hani.

"Escucharla contar la historia de este hombre, que, si soy sincera, no conocía en aquel momento, pues era bastante joven, prendió algo dentro de mí. No necesariamente sobre la retransmisión, sino sobre contar una historia sudafricana, contarla con tal autoridad, con tal humildad (...) y con un toque personal", recuerda.

Aquella niña, sin embargo, no esperaba llegar a dirigir uno de los periódicos más importantes de Sudáfrica. "¿Cómo no empezar un nuevo trabajo? ¡Durante una pandemia!", bromea Makunga, que evoca marzo de 2020 como el periodo "más intenso" de su carrera.

Sin que le hubiera dado tiempo a familiarizarse realmente con la redacción, el covid-19 forzó al diario a trabajar en remoto, con la tecnología sustituyendo las rutinas cotidianas. "Las cosas que probablemente pensábamos que haríamos en diez años, nos arreglamos para hacerlas en dos semanas", destaca.

El experimento, cree, salió bien, aunque los retos se dejen notar. La menor presencia de gente en las calles, por ejemplo, redujo mucho la tirada de The Sowetan, un periódico que se compra tradicionalmente al paso.

La cabecera, de hecho, nació hace cuarenta años como una plataforma para dar voz a la población negra oprimida bajo el yugo racista del sistema del apartheid (1948-1994).

Medios de calidad


"Es una marca de activismo, una marca que realmente lucha por la gente, por los sudafricanos negros corrientes", señala la directora, que considera que en la Sudáfrica contemporánea, democrática pero profundamente desigual, la esencia del rotativo sigue siendo la misma.

Con la pandemia, sin embargo, la web de The Sowetan multiplicó sus visitas, reflejo de la gran disyuntiva que la prensa vive actualmente: el rol del papel y cómo hacer periodismo en internet.

Para Makunga el camino está claro: "Debemos dejar de obsesionarnos sobre en qué plataforma hacemos periodismo y empezar a obsesionarnos con el periodismo en sí mismo, con salvar el periodismo".

"Forcejeamos intentando encontrar las respuestas, opina, pero para mí empieza con nosotros, como sociedad amplia, empresas, gobierno, entendiendo que no podemos sostener nuestras democracias sin medios de calidad".

Gabriela Cañas: "Hay áreas de los medios que son un escándalo de masculinización" 

La periodista feminista Gabriela Cañas, al frente de la agencia internacional de noticias española. Foto: Efe


 Gabriela Cañas, presidenta de la agencia Efe, la primera mujer al frente de la entidad en sus 82 años de historia


En el mundo donde hay libertad de prensa, "la precariedad es su mayor amenaza", un mal que afecta tanto a los medios de comunicación públicos como privados y que solo se puede enfrentar desde "la fortaleza estructural de las empresas periodísticas", afirma la presidenta de la agencia internacional de noticias española Efe, Gabriela Cañas. 
 
Ayer lunes, en el Día Internacional de la Libertad de Prensa, se recordó que es un derecho que no existe en algunos países, pero que, cuando se da por hecho en otros, "te expone a todo tipo de presiones, y eso es fatal, porque además tienes una apariencia de libertad que en el fondo no tienes, que es casi lo peor", asegura Cañas . 
 
La presidenta de Efe desembarcó hace un año en la agencia con el "peso" añadido de ser la primera mujer al frente del la entidad en sus 82 años de historia y con el objetivo de revalorizar su ya consagrada reputación en el panorama informativo mundial. 
 
Sin embargo, ese "peso" no lo es tanto, ya que nunca pensó que su actual cargo fuera algo inalcanzable, quizá fruto de la educación recibida en su familia: "Jamás lo pensé. Éramos cuatro hermanas y mi padre un entusiasta de las cuatro; cualquier cosa que hiciéramos le parecía bien", explica Cañas. 
 
Y ahora, con 63 años, el hecho de ser una de las pocas mujeres que ocupa un puesto de esas características en el mundo supone para ella un reto y la esperanza de "ser un ejemplo". 
 
 

Un acicate


"Hace unos días analizamos las diez primeras agencias del mundo y vimos que la única que tiene al frente a una mujer es Efe. Eso debería ser no ya un espejo solo para las mujeres, sino también para los hombres y para todo el sector, muy masculinizado, y un acicate para que las demás agencias se planteen qué es lo que están haciendo", asegura. 
 
Feminista desde siempre, "porque el feminismo es igualdad", Cañas se ha involucrado durante toda su trayectoria profesional en los temas de igualdad: "Siempre me han interesado, me han parecido importantísimos. Hubo una época que pensé que la batalla estaba perdida: no veía impulso por parte de las mujeres". 
 
Sin embargo, valora que en el momento actual las cosas estén cambiando "de manera muy radical y positiva", tanto a nivel social como periodístico. 
 
"España ha sido una abanderada muy importante en la igualdad. Y no quiero hablar solo de las mujeres. Creo que en los últimos años, sobre todo, ha habido cantidad de hombres que están por esto y que reconocen que la igualdad es un beneficio para todos", afirma. 
 

Con mirada de mujer


Por eso, es importante la "mirada de mujer" que se le pueda imprimir a los medios de comunicación, "que han sido un refugio, una resistencia de los hombres", hasta hace unos años. 
 
"El mundo nos lo han contado los hombres. Hay áreas en los medios que son un escándalo de masculinización y de misoginia; por ejemplo, las secciones de opinión o de cultura", asevera. 
 
La mirada de una mujer "no solamente puede cambiar mucho las cosas, es que ya las está cambiando", dice Cañas. "Hace 20 años los medios no dedicaban espacios al maltrato ni a la violencia doméstica. Eso se ha ido abriendo, porque ha habido una presión de las mujeres, y también de muchos hombres, sobre algunos temas que son importantísimos", asegura. 
 
Entre los retos que afronta el actual panorama informativo mundial, Cañas destaca el de ofrecer una información veraz frente a la gran repercusión de las redes sociales, "que nos están matando a las agencias de prensa, al igual que a los medios de comunicación". 
 
"Bulos siempre ha habido. La diferencia es que ahora hay unas redes sociales potentísimas".
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