¿Es ético hacer ropa cara durante la crisis?

21.07.2020 | 00:36
El diseñador colombiano Esteban Cortázar rodeado de modelos con la colección EC+Taeq, que presentó junto al Grupo Éxito.

No es momento de diseñar colecciones de lujo que solo puede comprar el 1% de la gente, dice Esteban Cortázar

eL diseñador colombiano Esteban Cortázar, que saltó a la fama en 2007 al tomar las riendas creativas de la firma francesa Emanuel Ungaro con solo 24 años, considera "irrespetuoso" hacer moda de lujo en medio de la pandemia y cuando el mundo grita a través de diferentes movimientos sociales que existe la desigualdad.

Desde París, este bogotano que creció en Miami dice que, aunque quiere "trabajar más en Colombia", el 2020 se lo tomará con calma. "No me parece relevante hacer colecciones de lujo en medio de la pandemia porque no van con el tiempo actual debido a que, primero, la gente no puede salir de su casa ni mucho menos lucir prendas así, y segundo, no es respetuoso hacer cosas caras en esta crisis ya que solo las puede comprar el 1% de la población", manifiesta Cortázar. Para él, lo importante ahora es enviar con sus prendas "un mensaje de amor e inclusión que ayude a que las personas se sientan mejor consigo mismas y no más aisladas, tristes y divididas de lo que pueden estar".

Aunque el glamour y el lujo han sido siempre parte de la vida de Cortázar y de las celebridades con las que trabaja, un cambio de mentalidad comenzó a gestarse en él al ver la manera cómo en diferentes lugares del planeta las personas salían a las calles para exigir igualdad y denunciar los atropellos de los que son víctimas. Uno de los puntos de inflexión fue el movimiento Black Lives Matter, que comenzó en 2013 con la absolución en Estados Unidos de George Zimmerman por la muerte del adolescente afroamericano Trayvon Martin a causa de un disparo. Las protestas cogieron mucha fuerza el 25 de mayo cuando un agente de Mineápolis se arrodilló sobre el cuello del también afroamericano George Floyd durante un arresto causándole la muerte. "Para mí fue conmovedor, me hizo entender que el mensaje que debo dar con mi ropa debe ser coherente con lo que pasa hoy con la pandemia y los movimientos sociales para volvernos más tolerantes, aceptar las diferencias y quitarnos de la cabeza los prejuicios", comentó.

grupo éxito

A finales de febrero Cortázar estuvo en Colombia. A su tierra volvió para hacer la producción de la campaña de la colección EC+Taeq, que presentó virtualmente junto al colombiano Grupo Éxito. La idea era celebrar los 10 años del primer trabajo entre los dos que estuvo basado "en las tendencias y la moda europea" ya que su intención fue "compartir lo que vivía en París justo después de estar en Ungaro" hasta 2009. Sin embargo, este año, tras regresar de Colombia a su residencia en la capital francesa, el mundo cambió y la gente se encerró para evitar la propagación del coronavirus. Al principio, aseguró, "fue un shock total para todos" porque no sabían qué hacer, pero luego el confinamiento "de alguna manera" les empujó a darle mucho detalle a la colección porque trabajaba desde casa y se concentró "para tratar de darle más amor a lo que estaba haciendo". Más reflexivo y maduro que hace 10 años, Cortázar consideró que la primera colección que hizo junto al Grupo Éxito tuvo "un toque superficial que igual gusta porque es parte del contexto de la industria de la moda".

Sin embargo, cuando le volvieron a invitar supo que lo que había que mostrar era "algo que hiciera alusión a la vida en equilibrio y el bienestar". Para ello, se preguntó qué quiere decir bienestar para él y cómo podía conectar sus valores con ese concepto que, en su caso, "hace alusión a inclusión, diversidad", la conexión que tiene con la naturaleza y con sus raíces, "el amor, la meditación, la música y la contemplación". De ese modo, EC +Taeq es, en palabras suyas, "una colección llena de color y esperanza", que requirió el esfuerzo de 1.221 colombianos, de los cuales 757 son madres cabezas de familia.

Para la paleta de colores Cortázar encontró inspiración en las fachadas de pequeños pueblos colombianos como Salento, Barichara, Getsemaní y Guatapé; y los estampados son interpretaciones abstractas de las formas y texturas de las artesanías locales.

Un cambio de mentalidad se gestó en el diseñador al ver que las personas salían a la calle para exigir igualdad y denunciar los atropellos