La Web 3.0 y los orígenes de Ethereum

05.06.2022 | 00:21
La Web 3.0 y los orígenes de Ethereum

ETHEREUM, a estas alturas, seguro que al menos lo han escuchado. Posiblemente lo hayan leído descrito como una criptomoneda. Incluso comparada contra el Bitcoin. Pero es mucho más que eso. Se trata de un sistema de contabilidad de cadena de bloques programable. Esta capacidad de ser programado lo hace ideal para el emergente mundo de los contratos inteligentes. En otras palabras: lo hace adaptable a cualquier idea o proyecto donde cualquier desarrollador quiera hacer su propio esquema de intercambio de valor descentralizado. Además, tiene su propia criptodivisa, el Ether.

Ethereum nació como un servicio para liberar a los ciudadanos de los Estados. Se inspiró en muchos principios anarquistas. Buscaban poder hacer cualquier transacción económica sin intervención de terceros, y que sea imposible de rastrear o de intervenir. Que fuera de todos y de nadie. Los dos principales creadores de Ethereum, el ruso Vitálik Buterin y el rumano Mihai Alisie, querían liberarse del monopolio de los gobiernos. El concepto de libertad de sus fundadores tenía varios fundamentos: que no se pudiera intervenir, que no se pudiera rastrear y que las empresas no estuvieran por medio. En definitiva, que el agente principal fuera cualquier ciudadano.

Con el paso de los años, y el despegue del sistema, decidieron crear la Fundación Ethereum. Paradójicamente, posteriormente fue ubicada en Suiza. Hoy, es la red que más rápido ha llegado a 500.000 millones de valoración, y tiene la Enterprise Ethereum Alliance, en la que participan empresas como el Banco Santander, JP Morgan, BBVA, ING o Microsoft, entre otras. La Unión Europea estudia el sistema del Ether para el lanzamiento del euro digital. Su origen anarquista quizás le ha abandonado un poco.

Pero sobre todo, Ethereum marca un camino claro para que podamos hablar de que la Web 3.0 está aquí. Permitidme hacer una recapitulación de la evolución de internet en una historia de tres etapas. Primero, a mediados de los 90, tuvimos la Web 1.0. Los enlaces, fueron la primera piedra para disfrutar de webs estáticas sobre las que navegabas mientras dejabas sin teléfono al resto de la casa. Posteriormente, tuvimos la Web 2.0. Con la mejora de la velocidad de internet y la llegada del contenido interactivo (los likes), y el poder compartir todo tipo de información (fotos, vídeos, audios, etc.), nos volvimos más sociales. Con esta web, hemos llegado hasta hace unos meses, que empiezan a explotar los sistemas descentralizados como Ethereum (pero no solo). La Web 3.0 que describimos antes con Ethereum, es un nuevo paradigma del internet del mañana en el que la privacidad es un derecho básico de nuestra vida digital y los tokens (unidades de expresión de un valor) se han generalizado. Necesitamos redes descentralizadas y nuevas formas de hacer transacciones. En definitiva, en lugar de un avance gradual como el que habíamos tenido, ahora estamos hablando de un nuevo paradigma, de una nueva red sobre la que generar operaciones.

Si bien es cierto que mucha gente la describe como una forma de crear redes paralelas a la tutela de los estados o las corporaciones, yo más bien destacaría su aspecto tecnológico. La posibilidad de programar sistemas para crear operaciones o mercados, nos ofrecerá nuevas opciones para crear empresas. Máxime cuando Ethereum está buscando también reducir el coste energético que ahora mismo generan estas redes y que es lo que está haciendo de Bitcoin un sistema tan caro medioambientalmente hablando.

Hoy en día solo informáticos expertos saben minar y programar aplicaciones. Solo personas con importantes sumas de dinero están sacando rédito a este nuevo paradigma web. El número de usuarios medios con Ether o Bitcoin, es todavía bajo. Pero como toda tecnología, tan pronto se haya naturalizado su uso, despegará. Y veremos si realmente el sueño de Buterin y Alisie de crear mercados de los ciudadanos se hace realidad. Ahí estaremos ya en la Web 3.0. l

La red que más rápido ha llegado a 500.000 millones de valoración, tiene la Enterprise Ethereum Alliance, en la que participan el Banco Santander, JP Morgan, BBVA, ING o Microsoft


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