Los peces se vuelven drogadictos si están en contacto con la droga

Un estudio ha revelado el efecto de las sustancias estupefaciente sobre estos animales debido a la contaminación de los ríos

06.08.2021 | 15:46
Las truchas pueden volverse adictas a las metanfetaminas.

Los humanos no son los únicos animales que pueden volverse adictos a las drogas. Así lo ha confirmado un nuevo estudio de la Universidad de Ciencias de la Vida de Praga, que ha probado el efecto que tiene la metanfetamina que se encuentra en las aguas residuales sobre las truchas. El resultado ha sido que las truchas se han vuelto 'yonkis' de la metanfetamina.

Según el experimento, durante el consumo de esta droga aumentó la actividad en el cerebro de los peces por un periodo corto de tiempo. Sin embargo, esa actividad disminuyó durante los momentos de abstinencia.

La droga se suele encontrar diluida en los cauces de los ríos y embalsamientos de agua. Al aumentar el uso de la metanfetamina tanto en Europa como en Estados Unidos, ha aumentado la contaminación de los ríos por esta sustancia, debido a que las plantas de tratamiento de las aguas no están diseñadas para filtrar estas drogas. La
Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito apuntó que, si en 2005 se incautaron 25 toneladas de esta sustancia estupefaciente, en el año 2016 se llegó hasta las 159 toneladas".


El experimento

Los investigadores colocaron 60 truchas en un depósito de agua contaminada con metanfetamina, al mismo nivel que el de las plantas que tratan agua.

Tras dos meses, las truchas que vivían en el agua contaminada se movían menos que las que habían estado sin consumirla.

El equipo del científico Pavel Horký dieron la opción a los dos tipos de truchas de ingresar en un arroyo contaminado y en otro limpio. Rápidamente, las que habían estado expuestas a la metanfetamina se decantaron por el arroyo contaminado, lo que es para los investigadores una prueba muy clara de adicción.

Pero este hecho va más allá, porque las 'adictas' podrían tener problemas para encontrar comida y pareja. Incluso, podrían ser una presa más fácil para los depredadores.

Horký reconoce que aunque los resultados de la investigación parecen concluyentes, se necesitan más investigaciones de campo para concretar los efectos de la abstinencia y la adicción observados en un ecosistema natural.

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