Cada vez que pises uno de estos seis puntos fronterizos europeos estarás en tres países a la vez
Las casualidades politicogeográficas crean rincones juguetones en los que es posible una frontera con tres banderas y poder simular ubicuidad
Empezemos por una definición. Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), trifinio es “el punto donde confluyen y finalizan los términos de tres jurisdicciones o divisiones territoriales” y según la Real Sociedad Geográfica es “un mismo punto donde convergen las fronteras de tres países o zonas”, por lo que también recibe el nombre de tripunto. Es decir, es el lugar en el que coinciden tres países, tres provincias o tres municipios. O sea, un espacio en el que puedes estar en tres sitios a la vez. Vamos, el sueño de los viajeros que coleccionan países y no tienen mucho tiempo.
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Por todo el mundo existen lugares en los que se da esta circunstancia. Según la revista Tourism Geographies en un artículo dedicado a las posibilidades turísticas de estos espacios fronterizos, hay alrededor de 170 trifinios en el mundo (). Más allá de ser solo un cruce de líneas, la mayoría de trifinios esconden una historia que va más allá de ser un límite y se convierten en espacios en los que se mezcla cultura, historia y paisaje. Y muchas veces este último cobra especial protagonismo.
De los que se pueden encontrar en Europa, estos son seis de los más interesantes.
Dreiländereck, la unión entre Suiza, Alemania y Francia
Hasta llegar a Basilea, el río Rin marca la frontera entre Francia y Alemania. En la ciudad suiza, el Dreiländereck marca el punto de intersección en el que el gran río entra a Suiza y se convierte en el punto de encuentro de los tres países. Una escultura ahusada, que recuerda un poco a un cohete, señala el lugar en el paseo del Rin de Basilea, aunque para muchos es la pasarela de los Tres Países el auténtico trifinio, el que permite a los visitantes unir en un paseo Basilea con la francesa Saint-Louis y la alemana Weil am Rhein. Este lugar lleva mucho tiempo siendo un punto de encuentro de comercio y cultura que conectaba dos Europas. Existe la posibilidad de hacer un crucero fluvial para conocer desde el Rin que las fronteras son algo humanamente arbitrario.
Drielandenpunt, la conexión entre Países Bajos, Bélgica y Alemania
Junto a la ciudad neerlandesa de Vaals se alza la colina Vaalserberg, el punto más alto de Países Bajos con sus 320 metros. Es ahí donde se encuentra el Drielandenpunt en neerlandés o Dreiländereck en alemán, el Punto de los Tres Países, Alemania, Bélgica y Países Bajos. Olvidado ya el viejo Moresnet Neutral, un condominio entre estos países para explotar una mina de zinc y que desapareció tras la Primera Guerra Mundial, ahora es un espacio de ocio en el que un gran hito de piedra señala el punto exacto en el que se juntan los tres países. Un gigantesco laberinto, la torre de observación y los bosques que rodean la zona ofrecen entretenimiento añadido.
Treriksrøysa, la confluencia ártica de Noruega, Suecia y Finlandia
En una de las orillas orientales del lago Goldajávri, ya en el Círculo Polar Ártico, Treriksrøysa marca el punto en el que se encuentran Noruega, Suecia y Finlandia. Al final de una pasarela de madera que se adentra un poco en el agua, un enorme y cilíndrico indicador de cemento pintado de amarillo construido en 1926 indica el lugar exacto. Se considera que es el punto más al norte de Suecia y el más occidental de Finlandia. Más allá de este símbolo, el paisaje de este terreno salvaje cubierto de lagos y humedales rodeados de bosques muestra en toda su plenitud la naturaleza escandinava en verano y fascinantes auroras boreales en otoño.
La Mesa de Picnic, lugar de encuentro de Eslovaquia, Austria y Hungría
Un claro de bosque junto a Bratislava, capital de Eslovaquia, se encuentran tres países: Eslovaquia, Austria y Hungría. Una mesa triangular con los escudos de cada país pintados en el lado correspondiente marca el lugar. Apareció tras la disolución del Imperio austrohúngaro y la aparición de los tres países en 1920. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, el telón de acero cayó a plomo en este punto. En 1989 cortaron las alambradas que separaban Austria de sus dos vecinos y ahora es un parque de esculturas que no olvida su pasado y punto de encuentro entre amigos. Un corto y fácil recorrido en bicicleta permite llegar desde las localidades más cercanas, la austríaca Kittsee, la húngara Rajka y la eslovaca Bratislava. El cercano Danubio aumenta el interés por visitar la zona.
Trojmedzie, un circuito entre Polonia, Eslovaquia y Chequia
En los Cárpatos, entre los montes Tatras, Trojmedzie señala el punto en el que se miran directamente Polonia, Eslovaquia y República Checa. La separación en 1992 de estos dos últimos transformó este punto de una frontera convencional en un trifinio, uno de los últimos en aparecer en los mapas políticos de Europa. Mojones de piedra y pequeños puentes permiten a los visitantes cruzar fácilmente las fronteras entre los tres países y unir la eslovaca Čierne, la checa Hrčava y la polaca Jaworzynka en un paseo de unas 15 kilómetros y entre 3 y 4 horas andando. Una estructura de madera marca el lugar y de ella salen tres caminos hacia cada uno de los países.
Naafkopf, una cima para Austria, Liechtenstein y Suiza
Si se quiere señalar de forma clara un trifinio, nada mejor que la cima de una montaña de 2.570 metros de altitud. Y eso es lo que hace el monte Naafkopf, en el macizo de Rätikon, en la zona de los Alpes Réticos, allí se cruzan las fronteras de Austria, Liechtenstein y Suiza. Visitar este punto es para especialistas, ya que una montaña de estas no es para cualquier persona, pero los montañeros y senderistas avezados disfrutarán de una buena ascensión. El punto de partida para este asalto se encuentra en el refugio Pfälzerhütte del Club Alpino de Liechtenstein y suele durar unas dos horas y media.
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