El rincón de Bizkaia "con el único puente que es Patrimonio de la Humanidad", según National Geographic
La revista ha destacado el lugar como "una estructura de 800 toneladas que ayuda a cruzar vehículos y personas los 365 días del año"
La revista National Geographic Viajes ha dedicado un artículo a uno de los iconos más reconocibles de Bizkaia: el Puente de Bizkaia, conocido popularmente como el Puente Colgante, que conecta Portugalete y Getxo sobre la ría. Su singularidad no está únicamente en su imagen, sino en su funcionamiento: no es un puente convencional, sino un puente transbordador, con una góndola que cruza suspendida y transporta personas y vehículos de una orilla a otra.
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El único puente con sello UNESCO
National Geographic subraya el valor patrimonial del Puente de Bizkaia por su importancia histórica e industrial. Es el único puente del Estado reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO, un detalle que lo coloca en un escalón muy particular. La clave está en su carácter pionero y en cómo resolvió, a finales del siglo XIX, una necesidad concreta: permitir el paso entre orillas sin interrumpir la navegación.
Según dice la publicación: "También puedes recorrerlo por arriba. Pagas la entrada, entras en un ascensor estrecho que trepa por el interior de una de las torres, y apareces en la pasarela panorámica. Desde ahí el paisaje se divisa completo: la ría se abre hacia el Cantábrico, las grúas portuarias abandonadas dibujan siluetas de dinosaurios industriales, y puedes caminar los 160 metros del travesaño sintiendo bajo tus pies el temblor leve de una estructura viva. En días despejados se ve el horizonte marino. En días de niebla, el puente parece flotar en una dimensión desconectada del tiempo. Más de 21.000 tornillos y 10.000 remaches sostienen este leviatán de 800 toneladas que fue reconstruido en 1941 tras ser bombardeado durante la Guerra Civil".
La importancia que tuvo
En su época, el Puente de Bizkaia tuvo una importancia clave porque dio una solución técnica inédita a uno de los grandes problemas del momento: cómo conectar dos orillas muy activas industrial y socialmente sin bloquear el intenso tráfico marítimo de la ría. Inaugurado a finales del siglo XIX, permitió el paso constante de personas, mercancías y vehículos entre Portugalete y Getxo sin necesidad de puentes bajos ni ferris lentos, algo decisivo en una zona en plena expansión económica.
Su sistema de transbordador suspendido fue una innovación mundial que marcó un antes y un después en la ingeniería, hasta el punto de servir de modelo para otras estructuras similares en distintos países. Más allá de su función práctica, el puente se convirtió en un símbolo de modernidad y progreso, reflejando la capacidad industrial y técnica de Bizkaia en un momento clave de su desarrollo.
La importancia que tiene ahora
Con el paso del tiempo, el Puente de Bizkaia ha dejado de ser solo una infraestructura funcional para convertirse en uno de los grandes reclamos turísticos de Bizkaia. Hoy es una visita imprescindible tanto para quienes llegan desde Bilbao como para turistas nacionales e internacionales atraídos por su singularidad y su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad. Cada año, cientos de miles de personas cruzan la ría en su emblemática barquilla, mientras que muchas otras suben a la pasarela superior para disfrutar de las vistas y conocer su historia.
En conjunto, el puente registra en torno al millón de usuarios anuales entre peatones, visitantes y vehículos.
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