Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea han pedido este viernes en Bruselas a la Comisión Europea que plantee medidas económicas inmediatas para hacer frente a las consecuencias de la guerra con Irán, en una cumbre marcada por la preocupación por el encarecimiento de la energía.
En el comunicado conjunto, los 27 han evitado un posicionamiento contundente sobre el conflicto y han subrayado que no se trata de una guerra de Europa, aunque han hecho un llamamiento a todas las partes para que respeten el derecho internacional. Además, han insistido en la necesidad de una desescalada, en línea con lo expresado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
A pesar de esa cautela, países como Alemania, Francia, Italia o Reino Unido han mostrado su disposición a enviar ayuda al estrecho de Ormuz cuando se den las condiciones necesarias, una iniciativa que ha sido bien recibida por el conjunto de los Estados miembro.
Inflación
En el plano económico, los líderes han respaldado la propuesta del presidente francés, Emmanuel Macron, de cesar los ataques contra infraestructuras energéticas y de agua, ante el riesgo de que el conflicto agrave aún más la subida de precios. En este sentido, han solicitado a la Comisión que presente medidas temporales y concretas sobre el coste de la energía, adaptadas a cada Estado y sector.
Además, han reclamado una respuesta “sin demora” con medidas “temporales y específicas” para contener el encarecimiento de los combustibles y abaratar la electricidad, y han advertido de que la escalada ya tiene un “impacto inmediato” en los precios para ciudadanos y empresas.
"Caja de herramientas"
Los Veintisiete también han pedido a Bruselas una “caja de herramientas” para actuar en todos los componentes del precio eléctrico y facilitar una rebaja a corto plazo, teniendo en cuenta las distintas situaciones nacionales.
El debate energético ha evidenciado divisiones entre los Estados miembro sobre el sistema de comercio de emisiones (ETS), señalado como uno de los factores que influyen en la factura energética. Aunque se mantiene el calendario para su revisión en julio, países como Italia, Polonia o Alemania defienden ajustes, mientras que otros como España o Portugal abogan por reforzarlo para no poner en riesgo la transición energética.
Por otro lado, la cumbre también ha evidenciado divisiones en torno a Ucrania. La presión de los líderes no ha sido suficiente para desbloquear el préstamo de 90 000 millones de euros, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha acusado a Hungría de mantener una posición de bloqueo. Hungría y Eslovaquia no han firmado el comunicado de apoyo a Ucrania, mientras su presidente, Volodímir Zelenski, ha reiterado su compromiso de mantener el suministro energético.