‘Santita’, la antiheroína que desafía los prejuicios sobre la discapacidad
La serie de Netflix narra la múltiple discriminación de las mujeres con discapacidad en México
La primera serie rodada en México del director colombiano Rodrigo García pone en el centro de siete episodios a Santita, una “antiheroína” protagonizada por Paulina Dávila que, con su propio “código ético y moral”, rompe con las expectativas de la feminidad y los prejuicios asociados a las personas con discapacidad. “María José Cano, ‘Santita’ no es ni demonio ni santita, sino todo lo que hay en medio. Los antihéroes no es que se atengan a las leyes y la moral que rigen, sino que tienen su propio código ético y moral”, explica el realizador sobre este personaje en silla de ruedas que, en lo profesional, sexual y emocional, dicta sus propias reglas.
En esta primera temporada, que García espera que pueda convertirse en muchas más, Santita se presenta como un personaje complejo que visibiliza “la discriminación y la violencia” a las mujeres con discapacidad, al mismo tiempo, “es una mujer dueña de sí misma”.
En la serie, que se estrenará pasado mañana miércoles en Netflix, María José pasa de ser una “buena niña”, que cumple con los moldes tradicionales, a convertirse en una mujer “adelantada a su época”, que aprende a defenderse del mundo y de su pasado, ese episodio de su vida que comparte con Alejandro, interpretado por Gael García Bernal. “El contexto de las mujeres con discapacidad, especialmente en México, es abrumador. Son mucho más propensas a la violencia de género, a la discriminación y a la falta de accesibilidad; es algo que las atraviesa en el día a día”, subraya Dávila.
Según la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), las mujeres con discapacidad son el grupo más discriminado en el país y ocho de cada diez ha vivido algún tipo de violencia.
Mundo onírico
Para la actriz colombiana, Santita puede “abrir los ojos” al público sobre esta realidad. También revela que, en la conformación del reparto fue crucial visibilizar la red de apoyo que sostiene a la protagonista y a personas con discapacidad en la vida real. De ahí, añade, nace el personaje de Alma, interpretado por Sally Quiñonez, una actriz con discapacidad.
Rodrigo García cuenta que Santita iba a ser una película, formato ya conocido en la trayectoria del director de Las locuras (2025), pero confiesa que el personaje de María José es tan complejo que “no cabía en dos horas ni en una hora y media” de metraje.
Esa complejidad se refleja, por ejemplo, en que la protagonista tiene una discapacidad adquirida a causa de un accidente, por lo que hay una parte de su vida en la que no está presente la silla de ruedas. Algo que el cineasta y los guionistas, Luis Cámara y Gabrielle Galanter, exploraron a partir del mundo onírico de Santita, en el que se le ve patinando o caminando.
“En preproducción nos enteramos de que, para muchas personas con una discapacidad adquirida, es muy común soñar consigo mismas antes de la discapacidad. Incluso alguien nos dijo que nunca se había soñado usando la silla”, concluye García, conocido por crear un cine protagonizado por mujeres.