La tripulación de un velero que se encontraba en peligro de encallar y colisionar contra las rocas de la escollera del paseo de Getxo ha sido rescatada por la Guardia Civil. Según ha informado en un comunicado la Comandancia de Bizkaia, las fuertes rachas de viento dificultaron la maniobra de rescate, que estuvo a cargo de una patrullera del Servicio Marítimo Provincial de la Guardia Civil de Bizkaia que se encontraba en la zona.
El rescate tuvo lugar el 19 de agosto cuando el Servicio Marítimo Provincial de Bizkaia escuchó, por el canal de emergencia 16, una llamada de socorro de un velero que se encontraba en peligro en el fondeadero del Abra, cercano al Puerto Deportivo de Getxo.
La patrullera 'Río Lea', que se encontraba cercana al lugar, logró en escasos minutos situarse ante el velero y observó que se hallaba sobre la escollera del paseo de Getxo, en peligro de ser encallado o colisionar contra las rocas.
Con una rápida maniobra, los agentes arriaron la zodiac auxiliar de la patrullera para poder acercarse al riesgo, ya que la zona donde se hallaba el barco accidentado y su tripulación era de bajo calado. Los agentes observaron que el velero, patroneado por un ciudadano alemán y otra tripulante germana, había garreado su fondeo por las fuertes rachas de viento y no podía asimismo arrancar el motor, por lo que, finalmente, había encallado en las rocas.
Asistida la tripulación del barco, y valorada la situación de peligro y los golpes de mar, los agentes lanzaron un cabo con el que remolcaron la embarcación siniestrada y lograron sacarla de la zona de peligro.
Durante esta maniobra, una lancha de Cruz Roja Bizkaia se unió al remolque junto a la patrullera de la Ertzaintza, hasta que la embarcación rescatada fue atracada y asegurada. El velero fue con posterioridad atracado en el Puerto deportivo de Getxo, y, una vez revisado, se averiguó que unas barras metálicas que habían trabado el velero, no permitían el arranque del motor. Finalmente, los agentes lograron soltar las barras y la tripulación rescatada pudo comprobar que el velero no presentaba daños incompatibles con la navegación, por lo que pudo continuar su ruta.