Lo estás usando mal: un cardiólogo alerta sobre cómo deberíamos usar el aceite de oliva
El cardiólogo @doctorrojass ha explicado en un vídeo que el aceite de oliva virgen extra puede aportar beneficios claros para la salud cardiovascular
En su explicación, el especialista @doctorrojass parte de una frase muy directa: “Es uno de los mejores ‘medicamentos’ naturales para tu corazón siempre que lo uses bien”. Su primer consejo es concreto y apunta a la calidad del producto: “Que sea siempre Virgen Extra”. La razón, según detalla, es que “es el único con máxima concentración de polifenoles antioxidantes”, compuestos que vincula con dos efectos especialmente relevantes: “protegen tu corazón y reducen la inflamación”.
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Cómo tomarlo
El segundo punto del cardiólogo va orientado a la rutina diaria. “Tómalo en crudo: 1 cucharadita al día”, recomienda. Con esa dosis pequeña, asegura que se pueden conseguir varios beneficios metabólicos y cardiovasculares: “mejora la sensibilidad a la insulina”, “reduce la oxidación del LDL” y “protege tus arterias”. Y remarca por qué lo propone así: “es la forma más potente de aprovechar sus compuestos bioactivos”. Crudo y en cantidad moderada para conservar al máximo los compuestos que se degradan con el calor.
El tercer bloque de su mensaje aborda una duda habitual: si el AOVE sirve para cocinar. Su respuesta es afirmativa, pero con límites: “Para cocinar: sí, pero con cabeza”. Según explica, “el AOVE aguanta bien el calor”, aunque advierte de que “no lo frías hasta que humee”. Su recomendación es emplearlo para “saltear suave”, “cocinar a fuego medio” o incluso “añadir al final de la cocción” con el objetivo de “mantener sus polifenoles”.
El 'oro líquido'
El aceite de oliva virgen extra destaca por su perfil nutricional único y por el conjunto de compuestos bioactivos que lo convierten en un pilar de la alimentación saludable. Su principal grasa es el ácido oleico, un tipo de grasa monoinsaturada asociada a una mejora del perfil lipídico, ya que ayuda a reducir el colesterol LDL y a mantener o aumentar el HDL. A esto se suman los polifenoles, responsables de buena parte de sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios, que contribuyen a proteger las paredes de las arterias frente al daño oxidativo y al envejecimiento vascular.
Además, el aceite de oliva virgen extra actúa a nivel metabólico y digestivo. Su consumo regular se ha relacionado con una mejor sensibilidad a la insulina, un mejor control de la glucosa en sangre y una reducción del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. También favorece la digestión, estimula la secreción biliar y protege la mucosa gástrica, lo que explica que se tolere bien incluso en personas con digestiones sensibles. A largo plazo, estas propiedades se traducen en un efecto protector global, no solo sobre el corazón, sino también sobre el sistema digestivo, el metabolismo y los procesos de inflamación crónica de bajo grado.
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