“El narcisismo no es un fenómeno moderno ni una moda pasajera”, explica Omar Rueda, psicólogo especialista en el abuso narcisista, al tiempo que insiste al señalar que “las características narcisistas y psicopáticas han acompañado a la humanidad desde tiempos antiguos, documentadas en textos clásicos, estudios históricos y literarios, aunque lo cierto es que en los últimos años se ha desarrollado un lenguaje y una conciencia mayor sobre estas actuaciones”, apunta. En su primer libro Los narcisistas que nos rodean, psicópatas encubiertos, indica las claves para identificar el narcisismo, conocer sus raíces y protegernos de su impacto en nuestras relaciones y bienestar emocional. “Vivimos una epidemia de narcisismo”, sentencia.
Quién es
Omar Rueda es educador social, psicoterapeuta y psicólogo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Está especializado en terapias de tercera generación, trauma, EMDR y en terapia aplicada a las nuevas tecnologías. Además es experto en estrés postraumático por abuso psicopático y narcisista. Ha trabajado como educador social en prisiones y se ha dedicado a la infancia en riesgo de exclusión social, en centros de acogida y con familias traumatizadas. En 2019 decidió establecer su propia consulta. Actualmente acompaña a supervivientes de abuso psicológico y emocional. Los narcisistas que nos rodean es su primer libro.
Narciso se enamora de su reflejo en las aguas del arroyo porque se ve formidablemente atractivo. ¿Qué destaca en la personalidad del narcisista enamorado de sí mismo?
Una persona enamorada de sí misma no tiene por qué ser algo negativo si hablamos de autovalía, de un concepto equilibrado. De hecho todos necesitamos autoenamorarnos. El problema surge cuando ese enamoramiento se convierte en una ceguera, donde se involucra un egocentrismo radical e incluso patológico, donde todo gira alrededor de esa persona y los demás no tienen derecho, incluso en el peor de los casos ni se les ve como humanos. Ahí es donde se deshumaniza al otro, se le cosifica en detrimento de ese enamoramiento de uno mismo. En esa falta de empatía radica el problema. Por eso hablamos del narcisismo como un trastorno.
La autoafirmación y autoconfianza son cualidades positivas, ¿por qué se habla de síndrome o trastorno de personalidad narcisista?
En la patología no es solo que la autoadmiración o la autoestima lleguen a niveles desorbitados, es que la persona es capaz de sentir un vacío asistencial, de una carencia asociada a traumas de infancia donde solamente existe el/ella misma en el mundo. No puede ver al otro, porque los demás son proyecciones de sí mismo. Ahí está el problema, el delirio, en esa fragmentación de su propia realidad.
Si es un trastorno mental, ¿cuáles suelen ser las señales y síntomas más profundos y visibles del trastorno?
Según la persona veremos unos síntomas más fuertes que otros. El más claro es la falta de empatía, la necesidad de controlar a las personas; son emotivos en algún punto, pero las emociones más primarias que ellos sienten son la envidia, los celos y también el miedo. Si hablamos de psicopatía ya es otra cosa, pero si nos centramos en el narcisismo como tal, se da un movimiento de búsqueda de control y hay un exceso de proyección personal que no suele asumir nunca su parte de responsabilidad. La culpa siempre es de los demás y necesita mucho de la validación y el reconocimiento exterior, porque tienen la autoestima muy mermada, aunque parezcan personas muy seguras de sí mismas.
"La falta de empatía y la necesidad de controlar a las personas son síntomas claros"
¿Sus delirios de grandeza no le hacen vivir al narciso humano en un mundo paralelo, de fantasía?
Sí. Es una fantasía propia del trastorno. Muchas veces la megalomanía subyace en el trastorno y es comórbido, lo vemos en dirigentes políticos que se creen dioses o elegidos por Dios. Desde fuera, desde una persona que interpreta la realidad con parámetros sanos, lo que ves es una tendencia a la narrativa de fantasía ligada a algo mesiánico. Pasa mucho en el narcisismo espiritual, donde hay mucho autoproclamado mesías. Pero en el trasfondo, ellos son conscientes del personaje; entonces ya no es tanto fantasía, ni un personaje mágico de una enajenación mental un tanto transitoria, sino que hay conciencia de ello.
¿Un narcisista se parece siempre a otro o hay muchos tipos de narcisos? ¿Hay narcisos humanos malos-malísimos y hasta perversos?
La palabra narciso me lleva a la mitología, a una persona que se mira a sí misma, que se engrandece en su belleza y no lo veo tanto un problema, hasta que el trastorno de la personalidad aparece. Ahí está la diferencia y por eso hay patrones que son muy generales, de manual todos ellos, sobre todo la forma de operar a nivel conductual. Sí, hay distintos tipos; hay personas más vulnerables, con hálito de victimismo y por ahí enganchan; otros son los típicos que van de sobrados, grandilocuentes, muy carismáticos y sociables; algunos van más por la parte espiritual, otros por la zona perversa, maquiavélica. Según la persona, como creció, se formó o aprendió a modular la manipulación, te vas a encontrar un tipo u otro.
¿Los narcisistas lo son siempre, en todo momento y lugar? ¿O lo pueden ser solo en la pareja, el entorno familiar, solo en el social, solo en el laboral, en redes?
Lo son siempre, lo que ocurre es que su depredación parasitaria va dirigida al objeto de depredación. Puedes tener un compañero de trabajo que contigo es maravilloso, la mejor persona del mundo, porque está construyendo una narrativa, un personaje, y a la vez está depredando a tu compañero/a desde ese lugar de perversión, maquiavelismo, incluso de sadismo. Normalmente tiene como embaucados a un número de personas que llamamos monos voladores; son personas que están engañadas, manipuladas desde una imagen construida, totalmente distorsionada desde esa máscara que ellos van proyectando, mientras que el objeto de depredación lo que vive es un infierno.
¿Un narcisista, además de autoenamorarse puede también autolastimarse? ¿Cómo lo haría? ¿O solo lastima a los demás?
Hay perfiles narcisos que se autolastiman. Llega un momento en el que sufren mucho, sobre todo cuando sus formas de manipular y embaucar ya no les funciona. Normalmente, cuando son mayores y han perdido el carisma, el encanto, el poder adquisitivo o tienen el poder de influencia ya limitado porque todo el mundo se ha dado cuenta de que son muy conflictivos y que genera muchos problemas. Ahí empieza un proceso de sufrimiento de ese tipo de perfil que acaba explotando de alguna forma en depresión, pero depende de la persona, aunque de alguna manera sí que sufren.
¿De qué forma lastiman en su entorno a los demás?
Dependiendo de la persona, del objeto de manipulación y de la presa que hayan elegido, pueden inducir hasta la muerte; es la llamada muerte invisible, porque controlan el contexto, a la persona, su vida. Controlan la narrativa y los contextos para ir depredando a su víctima.
¿Qué busca un narciso humano, amigos-compañeros o admiradores-aduladores?
Busca fieles, admiradores, un séquito, y persigue fichas de ajedrez, objetos que puede mover a su antojo para crear historias, contextos, narrativas. Son como directores de teatro que van moviendo todos los personajes para depredar a su víctima.
"Al narcisista grandioso lo ves venir de lejos, es más complicado de descubrir el vulnerable"
¿Es fácil descubrir a un narcisista en tu entorno vital, o son camaleónicos?
Depende del tipo; al grandioso lo ves venir de lejos, y el más complicado es el vulnerable. El espiritual también, porque se escuda en temas más religiosos, más humanos. Y el comunal, el típico que está en ONG y en voluntariados o lugares donde hay gente vulnerable también es complicado de descubrir porque tanto el usuario como las personas que van a hacer voluntariado suelen venir de contextos vulnerables.
¿Una vez descubierto, es sencillo frenar su egolatría y poner coto a su manipulación?
Depende el contexto, si es tu jefe/a es complicado porque hay una jerarquía, un tema de poder. Si es un familiar, tienes un tabú, sobre todo la gente que vivimos en el Mediterráneo y Latinoamérica, donde es complicado romper lazos con la familia; si es el padre o madre de tus hijos también es un tema delicado... Cuando hay anclajes que te impiden alejarte, el contacto cero es más difícil. En cambio, si es una pareja o un amigo es un duelo y ya está.
¿Pueden llegar a provocar declive en la salud mental de quienes viven en su entorno?
El estrés postraumático asociado a este abuso se produce no solo a nivel mental, también a nivel fisiológico y hay cambios estructurales a nivel neurobiológico. Cuando estás en una acumulación traumática y en un abuso prolongado crónico, se te altera, por ejemplo, el hipocampo, la amígdala, el tálamo se ve lastimado... por lo tanto tu interpretación de la realidad y las señales de alarma de la vida dejan de tener sentido para ti, porque hay una desconexión y te cuesta tomar decisiones, mantener atención en algún lugar. Además, se producen problemas endocrinos e intestinales, entre otros.
¿A quién dedicaría en especial las recomendaciones de su libro para enfrentar su manipulación y ponerles límites?
A toda persona que sienta que está en un contexto que le hace daño y que no sepa qué está pasando, que sienta como una confusión y ambigüedad, que le cueste poner nombre a lo que está pasando. Ahí sí que le recomendaría mi libro. Cuando el abuso y la violencia es muy clara ya sabes lo que es y puedes protegerte, pero cuando no le puedes poner palabras a lo que te pasa necesitas entrar en un proceso de psicoeducación para ponerle un nombre y decir estoy con un estafador emocional o me están estafando emocionalmente. Ahí hay que empezar un proceso de recuperación.