El nutricionista e influencer Carlos Ordinas ha lanzado un mensaje que ha provocado un aluvión de comentarios en redes: los aceites vegetales refinados que usamos de forma cotidiana en la cocina son más peligrosos de lo que creemos. Hablamos de aceites de girasol, maíz o soja, presentes en la mayoría de hogares y restaurantes. Ordinas asegura que “son más tóxicos cuanto más los cocinas, creando derivados peligrosos que destruyen tejidos y generan inflamación”.
Para el especialista, el problema no está solo en la grasa en sí, sino en lo que ocurre cuando se somete a altas temperaturas. Al calentarse en frituras o rehogados, estos aceites generan compuestos dañinos que actúan como un “óxido” interno: se acumulan en órganos como el hígado o el cerebro, afectan al ADN y pueden tardar hasta dos años en eliminarse por completo.
Por qué son tan dañinos
La clave, según Ordinas, está en la inestabilidad química de estos aceites. Al ser refinados industrialmente, contienen una gran proporción de ácidos grasos saturados que reaccionan mal al calor. Esa reacción desencadena la formación de radicales libres y aldehídos tóxicos, sustancias que dañan las membranas celulares y favorecen procesos de inflamación crónica.
El nutricionista alerta de que este efecto no se nota a corto plazo, lo que los convierte en un enemigo silencioso. Pueden consumirse durante años sin síntomas inmediatos, pero poco a poco van dejando secuelas: acumulación de grasa en el hígado, fibrosis interna, cicatrices en tejidos y mayor riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares.
Cuándo son más peligrosos
El momento crítico llega cuando estos aceites se calientan en exceso, sobre todo en frituras a altas temperaturas o cuando se reutilizan varias veces en freidoras o sartenes. Ordinas insiste en que cuanto más tiempo están expuestos al fuego, más tóxicos se vuelven, multiplicando la cantidad de compuestos nocivos que pasan al organismo. Incluso en crudo no resultan recomendables, pero el riesgo se dispara al usarlos para cocinar.
Esto significa que los gestos cotidianos de freír patatas, empanar carne o calentar aceite varias veces en la misma sartén son escenarios en los que los aceites refinados muestran su cara más dañina. En palabras del nutricionista, “lo que parecía un simple acompañamiento termina siendo un agente que oxida y envejece tu cuerpo desde dentro”.
Alternativas más seguras
Ordinas propone cambiar estos aceites por opciones más estables al calor y con beneficios nutricionales probados. El aceite de oliva virgen extra es su primera recomendación, gracias a su resistencia a la oxidación y a su aporte de antioxidantes naturales. También menciona el aceite de coco virgen, la mantequilla y el sebo de res, todas ellas grasas que soportan mejor la cocción y no generan tantos compuestos tóxicos.
El nutricionista insiste en que no se trata de demonizar las frituras ocasionales, sino de elegir el medio adecuado para cocinarlas. Un simple cambio en la elección de la grasa puede marcar una gran diferencia en la salud a largo plazo.