@beacamposgv ha acudido al barrio de Gaztañatza de Iurreta y ha mostrado un tesoro que pasa desapercibido para mucha gente: "¡Un hórreo de hace 500 años! ¡En Bizkaia!". En el siglo XVI los hórreos eran habituales en los caseríos de los valles ivizcainos, sobre todo en el Duranguesado, pero a partir del siglo XVII comenzaron a desaparecer para hacerlo casi del todo en el XVIII. El de Ertzile es uno de los contados ejemplares que permanecen en pie en todo Euskal Herria, y la Diputación Foral de Bizkaia lo valora como "uno de los hórreos más espectaculares de Bizkaia".

¿Para que servían?

Ante la duda, @beacamposgv explica la historia corta de estos edificios con precisión en su vídeo: "Los hórreos eran graneros situados junto al caserío, que se utilizaban para depositar semillas, grano, manzanas, castañas y otros frutos de la cosecha. Estos productos se ponían fuera del alcance de los roedores, por eso a la escalera de piedra por la que se accede le falta el último peldaño".

El granero albergaba los productos que @beacamposgv enumera: "semillas, grano, manzanas, castañas" pero tenía también una función que su vídeo no menciona: representar el prestigio social de la familia. Un hórreo bien construido y bien conservado era una señal visible de prosperidad del caserío. Cada uno de los tres compartimentos del de Ertzile tiene puerta y cerradura propias, lo que permitía separar productos y, en ocasiones que haga falta, gestionar espacios para distintas familias o inquilinos.

Por qué desaparecieron los hórreos

El hórreo no desapareció por abandono sino por sustitución. Cuando a partir del siglo XVII el maíz americano llegó a los caseríos vascos y disparó el volumen de las cosechas, las familias con mayor riqueza comenzaron a integrar el espacio de almacenamiento dentro de las propias construcciones de piedra de los nuevos caseríos.

Un hórreo, con la ermita de La Regalina al fondo, símbolo de Cadavedo. turismoluarcavaldes.es

El granero separado perdió su razón de ser. En Bizkaia, el proceso fue tan rápido y completo que en el siglo XIX apenas quedaban testimonios en pie. El de Ertzille cayó también en ese declive: a principios del siglo XIX el granero fue cayendo en desuso y se fue destruyendo. Su historia podría haber terminado ahí, pero en 1987 fue reconstruido respetando su aspecto original. La reconstrucción permitió conservar sus rasgos constructivos más únicos: está realizado íntegramente en madera de roble, elevado sobre cuatro pilastras de arenisca, y sus piezas se encajan entre sí sin un solo clavo metálico. El hórreo de Ertzile es privado pero permanece abierto a la visita libre, tal y como señala @beacamposgv: "Es de propiedad privada pero se puede visitar".