Su impresionante paisaje kárstico, uno de los más importantes de toda Europa, y la presencia de dólmenes caracterizan al Torcal de Antequera, un paraje natural único situado en pleno corazón de la provincia de Málaga y declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco.
La formación del Torcal de Antequera se debe a un proceso que ha durado varios cientos de millones de años. Hay que remontarse a unos 200 millones atrás, cuando gran parte de Europa y Oriente Medio se encontraban sumergidos bajo el mar de Tetis. Entonces se inició un proceso de sedimentación carbonatada, originada por la acumulación y depósito de esqueletos, conchas y caparazones de animales marinos en el fondo del mar que duró unos 175 millones de años.
Estos sedimentos se fueron acumulando y compactando en diferentes niveles, formando los estratos horizontales de espesores de miles de metros que caracterizan su paisaje kárstico, que esconde más de un millar de simas y cuevas formadas por la disolución de las calizas.
A ese paisaje rocoso que remite a la antigüedad, se suma la presencia de dólmenes, de valor incalculable para la ciudad de Antequera. El conjunto formado por tres monumentos megalíticos (el tholos del Romeral y los dos dólmenes de Menga y Viera) son el eje principal de la declaración del Sitio de los Dólmenes de Antequera, en el que también se amparan El Paraje Natural Torcal de Antequera y la Peña llamada de los Enamorados.
Rutas
Hay gran variedad de rutas. Las libres cuentan con una red de senderos de uso público, gratuitos y señalizados que no necesitan reserva previa, incluida la denominada Ruta Verde, circular de 45 minutos y que permite conocer la morfología del Torcal y reconocer figuras significativas como la Esfinge, el Canario (o el Águila), el Indio o el Vigía.
Y existen visitas guiadas específicas para Semana Santa, desde el 28 de marzo, con reserva previa y que incluyen completas y amenas explicaciones sobre el entorno a cargo de guías profesionales y especializados, como la Ruta de los Ammonites, El Torcal en familia o Torca Express. Entre rupícolas, adaptadas a las fisuras y grietas de las rocas, si hay suerte te toparás con águilas, halcones, buitres leonados, anfibios, zorros, conejos o tejones.