Sierra del Perdón: un alto en el Camino de SantiagoGonzalo Pérez Zunzunegui
Vamos a conocer y recorrer una sierra modesta, humilde, pero que para los navarros, sobre todo los más cercanos a su capital, es muy importante. La sierra del Perdón engloba todo lo que se le puede pedir a un paso de estas características: historia, viento, paisajes, y sobre todo alma, al ser parte del Camino de Santiago.
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DATOS PRINCIPALES
· Kilómetros: 13,5 km
· Desnivel positivo: 547+
· Duración: corriendo 1:40h / Caminar - correr: 2:25h / Senderismo 3:00h
LLEGADA AL PUNTO DE PARTIDA
· Desde Pamplona, saliendo por el suroeste cogemos la A-12, la autovía del Camino de Santiago. La dejamos en la salida 6 y por la NA 6004 llegamos a Galar.
· Desde Vitoria, saliendo por la parte oeste tomamos la N-104 la cual dejamos tras pasar Argomaniz. Ahí accedemos a la N-1 sentido Irún. En Alsasua seguimos dirección Pamplona primero por la A-10 y luego por la A-15. En la salida 88 cogemos la A-12 y continuamos por los pasos del punto anterior.
· Desde Bilbao, por la A-68 llegamos a Altube donde tomamos la N-622 hasta casi llegar a Vitoria. Accedemos a la N-1 sentido Irún en la salida 5 y seguimos los pasos del punto anterior.
· Desde Donostia salimos por la parte oeste de la ciudad para acceder a la N-1 sentido Madrid. En Andoain cogemos la A-15 hasta Pamplona. En la salida 88 cogemos la A-12 y seguimos los pasos del primer punto.
DESCRIPCIÓN
Hay montañas que se imponen por su altura, por su dureza o por la épica que arrastran. Y luego están esas otras que, sin necesidad de grandes cifras, se ganan un hueco en la memoria por pura personalidad. La Sierra del Perdón pertenece a esta segunda categoría: una sierra modesta en números, pero enorme en carácter. Un cordal que separa dos mundos y que, desde hace siglos, observa el paso de peregrinos, agricultores, ciclistas, caminantes y vientos que nunca descansan. Una sierra que no necesita gritar para hacerse notar.
La ruta discurre mucho tiempo por el trazado del Camino de Santiago
La ruta empieza humilde, entre campos y senderos discretos, y poco a poco va ganando profundidad hasta convertirse en un pequeño viaje por la memoria del territorio. Como hemos comentado no es una montaña alta, ni una travesía épica, pero tiene algo que engancha: una mezcla de cercanía y carácter que la hace perfecta para un día sin pretensiones. La salida se hace desde el aparcamiento junto a la iglesia de San Martín de Tours, en Galar. El pueblo puede que duerma cuando arrancamos a caminar, y ese silencio inicial tiene algo de ritual. Bajamos unas escaleras junto al frontón y enseguida estamos caminando entre campos de labor, siguiendo un sendero estrecho que serpentea entre tierras de cultivo.
Monumento al Peregrino, ya en el cordal de la sierra
La primera parada llega pronto: la balsa de Guendulain, un pequeño espejo de agua que rompe la monotonía agrícola y atrae aves en cualquier época del año. El camino nos lleva directo hacia ella, y desde allí continuamos hasta uno de los lugares más evocadores de toda la ruta: el Señorío de Guendulain. Las ruinas de la iglesia y del antiguo palacio aparecen entre la vegetación como un recuerdo detenido en el tiempo. Muros vencidos, arcos que ya no sostienen nada, piedras que cuentan historias de un pasado que se deshace lentamente. Es un lugar perfecto para detenerse, caminar despacio entre los restos y dejar que la imaginación haga su trabajo.
CONSEJOS PARA REALIZAR ESTA RUTA
Hidratación. Tenemos varios puntos donde poder aprovisionarnos de agua, pero a pesar de ello, sobre todo en época de calor, por estar la ruta bastante abierta es importante llevar buena reserva
Calzado. Con una zapatilla de monte es suficiente. Precaución en el inicio del descenso pero poco más.
Dificultad. Ruta fácil de hacer a pesar de los kilómetros porque no presenta mucho desnivel.
Tras la visita, el recorrido continúa sin volver al Camino de Santiago. Avanzamos entre sembrados, siguiendo una línea natural que nos conduce hacia la pista que sube a Zariquiegui. El pueblo aparece de pronto, silencioso, con sus casas de piedra y su aire de tránsito. Aquí sí que nos juntamos con el Camino de Santiago, y eso se nota: las flechas amarillas, los mojones, el paso de algún peregrino. La subida hacia la sierra comienza aquí, siguiendo las señales del Camino. Es un ascenso progresivo, constante, que nos va llevando hacia la línea de aerogeneradores. El terreno se abre, el viento empieza a hacerse notar, y la sensación de estar entrando en otro paisaje se intensifica. No es una subida dura, pero sí tiene ese punto de esfuerzo que te recuerda que estás ganando altura.
Otra vista del collado donde se encuentra el monumento al Peregrino
HACIA LA CIMA
Y entonces llegamos al Alto del Perdón. La escultura de los peregrinos aparece recortada contra el cielo, avanzando eternamente hacia el oeste. Es uno de esos lugares que siempre impresionan, aunque los hayas visto mil veces. El viento sopla con fuerza, las vistas se abren en todas direcciones y la sierra se muestra tal como es: un cordal humilde, pero con una presencia innegable. Pamplona queda al norte, extendida como una maqueta. Al sur, el Valdizarbe se despliega en colinas suaves, pueblos blancos y campos que parecen no terminar nunca. Desde aquí, la ruta continúa hacia el Portillo de Adiós, y siguiendo la línea de esos molinos inmensos de metal que recorren toda la sierra llegamos a tres puntos para tener en cuenta. El primero es la cima secundaria del Perdón, a 1.024 metros, de ahí pasamos a la cima en sí, como es Erreniega, a 1.033 metros de altitud, y un poco más adelante a la Ermita de Santa Cruz, desde donde las vistas merecen mucho la pena.
Buzón de Erreniega
Desandamos el camino retrocediendo sobre nuestros pasos para llegar al inicio del descenso. La bajada es cómoda, siguiendo pistas que se abren paso entre campos y pequeñas manchas de vegetación. El paisaje vuelve a domesticarse, a hacerse más cercano. El recorrido se dirige hacia la zona de Esparza de Galar, aunque sin entrar en el núcleo urbano. Es un tramo tranquilo, perfecto para dejar que la ruta vaya asentándose en la memoria. Las pistas son amplias, el terreno fácil, y la sierra queda atrás como una línea que se aleja poco a poco. El viento sigue acompañando, pero ya no golpea: ahora es un murmullo.
Ermita de Santa Cruz, en el cordal de la Sierra del Perdón
El regreso a Galar se hace por caminos agrícolas que cierran la circular con naturalidad. El pueblo aparece de nuevo, con su iglesia y su frontón, como si nada hubiera cambiado. Nosotros sí que hemos cambiado algo, ya que esta ruta consigue dejar una huella suave pero persistente. Una mezcla de historia y viento que se queda dentro. La circular del Perdón desde Galar no es una ruta para buscar épica. Es una ruta para escuchar y caminar despacio. Para dejar que el paisaje nos hable. Para entender que, a veces, la montaña está en los detalles: en una ruina que se desmorona, en un sendero que sigue los pasos de miles de peregrinos, en un viento que nos susurra al oído que estemos atentos a lo que nos rodea. Una ruta humilde, sí. Pero con alma.
PLANES ALTERNATIVOS
Completamos nuestra ruta con un plan extra a realizar:
· VisitarPuente la Reina: es historia viva del Camino y a tan solo 15 minutos en coche desde Galar es un plan perfecto para la tarde. Descubriremos una hermosa población sobre todo con su Puente románico del siglo XI, uno de los iconos del Camino de Santiago. Además esta su Casco histórico: calle Mayor, iglesias de Santiago y del Crucifijo, ambiente jacobeo puro. Nos deleitaremos en pequeñas tiendas artesanas: miel, repostería, cerámica local. Por último podremos disfrutar de un espectacular atardecer sobre el río Arga, un cierre precioso para un día de sierra.
· Un plan gastronómico completo: visitando una bodega en el Valdizarbe (muy cerca del Perdón), ya que el Valdizarbe es tierra de vino y está literalmente a los pies de la sierra. Se puede visitar por ejemplo Bodegas Orvalaiz (Obanos), Bodegas Tandem (Lácar), Bodegas Quaderna Vía (Igúzquiza) que es ecológica, muy interesante. Todas ellas suelen ofrecer: Visita guiada, cata de vinos acompañada de picoteo local (queso, chistorra, aceite, pan de pueblo).
Una Sidrería cerca de Pamplona si se quiere algo más contundente y festivo en la Sidrería Martitxonea (Aldatz), Sidrería Auzmendi (Pamplona), donde el Menú típico es tortilla de bacalao, Bacalao con pimientos, Txuleta, queso, membrillo y nueces y por supuesto la sidra al txotx.
Para degustar un menú navarro en un pueblo cercano como por ejemplo El Rincón de las Tapas (Uterga), el Asador El Tremendo (Cizur Menor) o el Restaurante El Peregrino (Puente la Reina), donde los Platos recomendados son pochas, cordero al chilindrón, menestra navarra y la cuajada o canutillos de crema.