Las películas nominadas: así son las cinco elegidas

'Las niñas', 'Adú', 'Ane', 'La boda de Rosa' y 'Sentimental' compiten por el Goya más deseado

04.03.2021 | 15:18
Patricia López Arnaiz, nominada a mejor actriz por 'Ane'.

Cada año, los premios Goya se esfuerzan por no acaparar adjetivos: nada que los vuelva lugar común, nada sospechoso y nada criticable. Pero este año, con la pandemia, el adjetivo vino solo: diferentes. Aún así, la selección de los académicos ha logrado complacer, si no a todos, a casi todos.

"Las niñas", "Adú", "Ane", "La boda de Rosa" y "Sentimental", las cinco elegidas como posibles "Mejor película" del año, con ser tan diferentes, coinciden en su frescura (dos de los directores son, además, debutantes) y en lograr taquillas más que aceptables, a pesar de lo raro de la situación. Y dos de los cinco son mujeres.

Una, Icíar Bollaín, una de las mejores y más internacionales directoras españolas, con doce nominaciones a los Goya, -dos de ellas, ganadora como directora y como guionista, junto a Alicia Luna, por "Te doy mis ojos" (2004)-, que vuelve a trabajar 17 años después con la guionista y con la protagonista de aquella cinta: Candela Peña.

La otra, una joven recién llegada, de Zaragoza, Pilar Palomero, que ha usado su memoria y la de sus familiares y amigos para escribir el guion de "Las niñas", una película sencilla, concisa, estéticamente deliciosa y sin pretensiones, que va de lo más pequeño a lo más grande: el paso de la niñez a la adolescencia en el contexto de la España del 92, grandes fastos de cara al exterior, los mismos tabúes de puertas para adentro.

Con ellas, el veterano, Cesc Gay, ganador de dos Goyas por "Truman" (2015) -mejor director y mejor guion- de siete veces nominado, y el debutante David Pérez Sañudo, capaz de meterse en su película "Ane" en uno de los berenjenales más dolorosos, por inconclusos, de la sociedad vasca: cómo enfrentarse a las decisiones de los hijos cuando eligen la lucha callejera y tu ni siquiera sabes dónde han dormido esa noche.

'Adú', el drama de la inmigración infantil


El último, Salvador Calvo (Madrid, 1970) soñaba con hacer cine y llevaba más de 15 años en televisión cuando logró rodar "1898. Los últimos de Filipinas", un alegato antibelicista que consiguió 9 nominaciones a los Goya; pero con "Adú" Calvo se ha convertido en la sorpresa del año pandémico: 13 nominaciones, no solo actorales y técnicas, sino casi sociales y de conciencia.

Porque "Adú", una cinta protagonizada por dos pequeños inmigrantes negros, es una dolorosa reflexión sobre situaciones que nos son muy próximas, heridas abiertas que se ceban con el continente africano y que, en España (en el mundo), no siempre se resuelven con empatía, ni siquiera con compasión, sentido común o simplemente, humanidad.

En un intento desesperado por alcanzar Europa y agazapados ante una pista de aterrizaje en Camerún, Adú, de seis años y su hermanita algo mayor esperan para colarse en las bodegas de un avión; no demasiado lejos, un activista medioambiental (un serio y encerrado en sí mismo Luis Tosar) contempla la terrible imagen de un elefante, muerto y sin colmillos.

No solo tiene que luchar contra la caza furtiva, sino que también tendrá que reencontrarse con los problemas de su hija recién llegada de España (una rebelde Anna Castillo); en paralelo, miles de kilómetros al norte, en Melilla, un grupo de guardias civiles se prepara para enfrentarse a la furibunda muchedumbre de subsaharianos que ha iniciado el asalto a la valla.

"Adú" es el resultado de estas tres historias enlazadas, que no dejan a nadie indiferente.

'La boda de Rosa', tragicomedia agridulce


Amor y lealtad 'para todos los días de la vida', esa petición de mano que borda la extraordinaria Candela Peña, dispuesta a casarse consigo misma para conseguir el respeto y el reconocimiento de los demás, es el leitmotiv de "La boda de Rosa", tragicomedia agridulce como la vida misma que provoca carcajadas al tiempo que retuerce el estómago.

Y no tanto por los sinsabores de la protagonista, sino porque Rosa es en sí misma un catálogo de mujeres, un derroche de altruismo y devoción familiar tan fácilmente reconocible que, a veces, duele por la proximidad a uno mismo.

Aunque también es fácil verse en alguno de esos hermanos (inmensos Nathalie Poza y Sergi López) "desalmados" que sólo piensan en si mismos, tan complicado arropar a una hermana que nunca dice que no en una decisión que les perjudica tanto.

Y amor, pero a cuatro, que al final, es espabilar a dos que se habían olvidado de cuánto se querían y cómo hacían para decirse que se amaban es el eje sobre el que giran las historias de los protagonistas de "Sentimental", divertidos, enérgicos, irónicos, magníficos Belén Cuesta, Javier Cámara, Alberto San Juan y la bien hallada en la industria española, la argentina Griselda Siciliani.

Cinco cintas frescas, diferentes, con muchas mujeres de por medio, buenas historias y, en definitiva, con méritos todas ellas, para dar "el campanazo" la noche del sábado.

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