El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha sacado pecho este lunes de la sanidad pública española frente a la de otras sociedades avanzadas en las que enfermar puede ser "el inicio de una ruina", como Estados Unidos, donde gastan más en sanidad y donde además es privada.

Lo ha hecho en el acto institucional de conmemoración de los 40 años de vigencia de la Ley General de Sanidad, que puso los cimientos al actual sistema sanitario universal, gratuito y equitativo, y de su impulsor, el exministro socialista Ernest Lluch.

"Somos un país donde cuando te despiertas con fiebre a las 3 de la mañana, pues hay alguien que te atiende, donde una familia no tiene que elegir entre el tratamiento del padre o la matrícula del hijo y puede salir adelante, donde enfermarse no es el principio de la ruina, como sí ocurre en otras sociedades avanzadas", ha presumido el jefe del Ejecutivo.

Comparación con Estados Unidos

Así, ha invitado a mirar a "Estados Unidos, donde se gastan más en sanidad" en relación con el PIB que en España, y donde es además privada, mientras nuestro país garantiza este derecho y no lo convierte "en mercancía y negocio".

"La sanidad tiene un coste, pero no tiene precio", ha destacado Sánchez, que ha ensalzado la figura de Ernest Lluch por haber visto y sabido, como economista, lo que muchos olvidan, y es que "universalizar la sanidad no arruina un país, lo fortalece". "Sabía que la salud no es un gasto, es una inversión en las personas, también en la cohesión social, territorial y productividad", ha valorado.

Advertencias sobre la gestión sanitaria

Sánchez ha pedido poner en valor el Consejo Interterritorial, aunque ha querido lanzar un mensaje a determinadas comunidades: si desde 2018 el Gobierno ha incrementado un 30 % el gasto en sanidad y transferido a las autonomías más de 300.000 millones, "¿cómo es posible que hoy la sanidad, su estado, el servicio, sea una de las principales preocupaciones de nuestros compatriotas?", se ha preguntado.

Así, siendo la sanidad pública "uno de los mayores logros colectivos" de España, ha instado a no ponerlo en riesgo "con decisiones equivocadas, con dogmatismo ideológico o por falta de prioridades. Si no es por humanidad, que al menos sea por eficiencia", ha urgido.

El jefe del Ejecutivo ha mostrado su orgullo por haber recuperado la universalidad del sistema, rota en 2012, porque "no es dónde nació el paciente, no es cuánto dinero tiene en la cuenta o cuántos años ha cotizado a la Seguridad Social" y ha recalcado que proteger la salud es "un acto de justicia" y de "inteligencia".

Llamamiento a reforzar el sistema

Durante el acto, la ministra de Sanidad, Mónica García, ha emplazado a recoger el legado de Ernest Lluch y "empujarlo un poquito más", respetando sus principios y que el acceso al sistema "esté garantizado para todos y esté blindado frente al negocio".

Posteriormente, en declaraciones a los medios, preguntada por la exigencia de Vox en Extremadura para retirar los fondos a ONG que ayudan a immigrantes en situación irregular, García ha respondido que, frente al "odio, la exclusión, el racismo y la xenofobia", el Gobierno va a regularizar y dar sanidad a "todos los vecinos que viven, contribuyen, trabajan y están en nuestro país".

Al homenaje a la Ley General de Sanidad han asistido la presidenta del Congreso, Francina Armengol; los ministros de Hacienda, Arcadi España, Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, e Infancia y Juventud, Sira Rego, además de varias antecesoras de García, como María Luisa Carcedo o Elena Salgado, que ha destacado como esta norma aún es "como un activo para todos los ministros" de Sanidad, con independencia del color político.

"Si él (Ernest Lluch) supiera que 40 años después sigue vigente, sería inmensamente feliz y se sentiría inmensamente tranquilo por la sensación de haber conseguido 40 años de sanidad para todos los habitantes del estado", ha concluido Rosa Lluch, una de las hijas de su impulsor.