Juan Carlos I asegura que las relaciones de su hijo con el actual Gobierno español "deben ser muy difíciles", en una entrevista que concedió hace una semana al diario Le Figaro al recibir un premio en París por sus memorias, y que se publica hoy sábado.
"En este momento, con el Gobierno actual, las cosas deben ser muy difíciles para mi hijo", asegura el rey emérito en una entrevista que se hizo en el bar del hotel Plaza, uno de los más lujosos de la capital francesa y donde se alojó durante su visita el pasado fin de semana para recoger en la Asamblea Nacional el premio especial del jurado del libro político del año.
Juan Carlos asegura que "los tiempos cambian y España ha cambiado", al tiempo que se pregunta "¿en qué dirección?", sin responder a la cuestión: "Aunque ya no soy rey, tengo que tener cuidado con lo que digo, con la más mínima palabra".
El hombre que reinó en el Estado desde la muerte del dictador Franco en 1975 hasta su abdicación en 2014, asegura que toda su vida "ha estado dictada por las exigencias de España y del trono" y lamenta: "Devolví la libertad a los españoles al instaurar la democracia pero nunca me pude yo beneficiar de ella".
Defiende tradiciones como la caza o los toros: "La corrida es como la caza, quieren prohibirlas. Pero es una fiesta nacional". También considera que la monarquía ha perdido peso en el día a día de la vida del país y recuerda que durante su reinado "todas las semanas tenía cita con el presidente del Gobierno" y que "ahora esos encuentros son menos frecuentes".
También señala que en cada uno de sus viajes oficiales iba acompañado del ministro de Exteriores, algo que ya no sucede con su hijo.
Papel de la princesa Leonor
Juan Carlos no duda en defender la monarquía como sistema de Gobierno aunque reconoce que "es criticada en ciertos países".
"Pienso que es buena para el pueblo. Aporta estabilidad, no se cambia de rey o de reina cada cuatro años. Encarna también, y sobre todo, la unidad del país. El rey está por encima de los partidos políticos, lo que significa que puede reinar junto a cualquier partido", señala. Recuerda que "actualmente hay once monarquías en Europa, eso quiere decir algo".
El rey emérito considera que su nieta Leonor, heredera del trono, "tendría que estar más en primera línea" porque "da una muy buena imagen de la monarquía".
Recuerdos, política internacional y referencias personales
Juan Carlos repasa también algunos hechos del pasado, como cuando el presidente socialista Felipe González (1982-1996) le pidió que intercediera entre los países árabes para que España pudiera reconocer el Estado de Israel: "Llamé al rey Abdalá (de Jordania) y cuatro meses más tarde me dijo: 'Adelante'".
También rememora su primer discurso en la Asamblea Nacional francesa pronunciado en 1993 y como, al pasar entre la guardia con los tambores, le dijo al entonces presidente de la cámara, Philippe Seguin: "Esto me recuerda algo", haciendo con la mano el signo de la guillotina.
Residente en Abu Dabi, el monarca también se refiere a la situación en Oriente Medio por la que siente "inquietud, como todo el mundo". "Estuve presente en la ceremonia de celebración del 2.500 aniversario de la fundación del imperio persa en 1971. Iba dos veces al año, sobre todo cuando viajaba a China. Tenía una relación amistosa con el Sha", rememora.
"Recuerdo que su esposa dijo a la reina que estaba preocupada porque veía cada vez más mujeres con velo. Me apena ver a ese país así", agrega. También se refiere a la princesa María Carolina de Borbón Dos Sicilias, que ha oficializado su relación amorosa con el líder de la extrema derecha francesa Jordan Bardella, brazo derecho de Marine Le Pen: "Es la rama italiana pero lejana de la familia".