La guerra conjunta de Estados Unidos de América e Israel contra Irán está teniendo consecuencias que van más allá de los países involucrados y se extienden desde el Oriente Próximo hasta las cuatro esquinas del planeta. Euskadi también puede verse afectada por las repercusiones colaterales de este estallido bélico. De hecho, las ondas expansivas empiezan a colarse en suelo vasco, al igual que en otras partes del mundo. El lehendakari Imanol Pradales le ha visto las orejas al lobo y ha convocado de urgencia para el próximo miércoles al Grupo para la Defensa Industrial para analizar con el conjunto de instituciones, sindicatos, clústeres y empresas vascas afectadas la situación de conflicto bélico.

El jefe del Ejecutivo vasco considera que la escalada bélica en Oriente Próximo es “la mayor amenaza energética y logística para la industria vasca desde la guerra de Ucrania”. Así lo aseguró Pradales desde Bruselas donde se encuentra estos días en viaje oficial. 

El lehendakari precisó que los sectores que pueden verse más afectados en Euskadi son la siderurgia, la metalurgia, la automoción y sus componentes, la industria química y petroquímica, “todos ellos pilares fundamentales del tejido industrial vasco y de la economía”. Pero a renglón seguido tranquilizó señalando que “en los últimos años hemos aprendido algo importante: desde Euskadi no podemos controlar el tablero geopolítico mundial, pero sí podemos reaccionar con rapidez para proteger a nuestra industria”. Puso como ejemplos la respuesta ante la pandemia, durante la guerra de Ucrania o ante las tensiones comerciales y los aranceles internacionales. “La experiencia nos dice que el tiempo que tardemos en reaccionar será crítico y determinará la magnitud del impacto”, aseveró.

La reunión de la semana que viene tiene el objetivo de activar mecanismos de monitorización permanente y preparar medidas de contingencia ante “un escenario que podría prolongarse durante meses”. Se trata de una ola cuyas dimensiones son inciertas e inquietantes y que amenaza con provocar un caos logístico y una escalada energética cuyos potenciales damnificados son las industrias intensivas en gas y electricidad, así como la metalúrgica. También afecta a las industrias expuestas al precio del petróleo como el transporte y la logística. Al mismo tiempo, la subida de precios de gas y electricidad en los mercados internacionales amaga con provocar el colapso.

En declaraciones a los medios de comunicación, Pradales explicó que mantuvo una reunión por videoconferencia con los consejeros de Hacienda, Noel d'Anjou; e Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, para compartir análisis sobre las consecuencias del conflicto en Oriente Próximo y el impacto en la economía vasca. Según señaló, la escalada bélica “no es un conflicto lejano” y representa en la actualidad una gran amenaza energética y logística para la economía y la industria vasca.

Asimismo, el lehendakari recordó que Euskadi tiene una importante presencia empresarial en las zonas en conflicto que “están sufriendo de manera directa las consecuencias de la escalada bélica”. 

Pradales reveló que, desde el pasado fin de semana, se viene monitorizando la situación y añadió que en Bruselas, donde se ha estado en los últimos días, han tenido ocasión de conocer cómo se está abordando este conflicto desde la Unión Europea.

La subida en los precios del petróleo, del gas y de la electricidad va a tener un efecto “inmediato” sobre la industria vasca electrointensiva que depende fundamentalmente del gas porque “casi se ha doblado su precio en apenas una semana, y esto tiene efectos”. 

42 empresas vascas implantadas en la región

Según los datos del Gobierno Vasco, son 42 las empresas vascas y 63 centros de trabajo y, sobre todo, comerciales, que están sufriendo de manera directa las consecuencias de la escalada bélica. Tienen sus centros de trabajo en Arabia Saudí , Catar, Kuwait, Baréin o Emiratos Árabes Unidos, entre otros. Predominan sectores como la consultoría, ingeniería, energía y fabricación avanzada. 

Oriente Próximo es el decimotercer destino de las implantaciones vascas por número de centros, por delante incluso de Estados Unidos de América. La mayoría de las plantas vascas se concentran en Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, sumando casi el medio centenar.

El intercambio comercial de Euskadi con los países de la zona alcanza los 1.600 millones de euros si se suman exportaciones e importaciones. Casi la mitad de las exportaciones vascas al Golfo Pérsico se corresponden con vehículos y material para vías férreas (29%) y bienes de equipo (19%). Las ventas de fundición de hierro y acero y manufacturas supusieron un 10% y le siguen máquinas, aparatos y material eléctrico, automóviles, níquel y sus manufacturas.

Más de tres cuartas partes de las importaciones a Euskadi con origen en países de Oriente Próximo corresponden a combustibles (petróleo), y en un segundo lugar destacan los bienes de equipo (14%) y fundición de hierro y acero y sus manufacturas (4%).

Detrás de estos datos se encuentra el cierre del Estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial y también buena parte del gas, así como la inestabilidad en el Mar Rojo, obligando a desviar rutas comerciales hacia el Cabo de Buena Esperanza, con un recorrido más prolongado en el tiempo y el aumento de costes logísticos.