Llueva, truene o haga un sol de justicia esta guipuzcoana estará el próximo domingo en el Alderdi Eguna con su cuadrilla de Elgoibar. No en vano es una de las veteranas que ha conocido los muchos escenarios que ha tenido la cita hasta que en 2004 comenzó a celebrarse de forma permanente en Foronda. Sobrevivió a la cita que se celebró en 1983 en Getxo en la que la lluvia no dio descanso. De hecho, aquel fue el año en el que las inundaciones asolaron Bizkaia y el Alderdi Eguna se tuvo que retrasar. Aún así la lluvia fue la gran protagonista porque no dio tregua. “No paró de llover. La tienda nos quedó en unas condiciones deplorables. Estábamos heladas. Eras joven y lo soportabas. Ahora somos mucho más pijos. hoy en día hay jóvenes que van a Gasteiz y hasta duermen en un hotel”, señala entre risas.

 

De txosna en txosna

Bittori Zabala repasa sus muchos años de asistencia al Alderdi Eguna y alaba lo que ha mejorado la organización. Al recordar las caravanas que se formaron tras el final de la cita celebrada en Itziar, esta alderdikide explica que hace muchos años que acude a Foronda en autobús con sus compañeros de Elgoibar. “Nada más llegar, lo primero de todo es el hamaiketako. Luego participamos en el desfile y tras el acto político la cuadrilla se dispersa un poco. Los que no tenemos compromisos vamos de txosna en txosna. Tenemos la costumbre de ir a comer sardinas a la de Santurtzi en homenaje a mi ama que era de allí. Siempre disfrutamos de la fiesta hasta el final”, explica.

 

Bittori cree que a pesar de las más de cuatro décadas que han transcurrido desde su primera cita en Aralar el 25 de septiembre de 1977, el Alderdi Eguna mantiene la esencia festiva pero también reivindicativa que impulsó un encuentro que llegó cuando los vascos reclamaban su identidad y los derechos perdidos durante la dictadura. “En tu vida cotidiana no vas con una ikurriña, ni con las etiquetas puestas. Allí te sientes miembro de una comunidad enorme y la verdad es que viene bien. El día del Alderdi Eguna es diferente. Hay sensación de comunidad”.

 

Un chute de energía

Esta guipuzcoana compara el encuentro con una terapia de grupo. Explica que le sirve para cargar las pilas sobre todo en momentos políticos con tanta incertidumbre política como los actuales. “En una situación política tan convulsa como la que vivimos; sin saber lo que va a pasar en el futuro; y después de tantas citas electorales seguidas, se genera cierta apatía en todos, pero vas al Alderdi Eguna y te reencuentras con el chute de energía que necesitabas. Sientes la sensación de comunidad; sientes que no estás solo, estás con los tuyos, en casa. Y eso es terapéutico”, explica.

 

Esta elgoibartarra tiene un recuerdo especial para la pasada edición del Alderdi Eguna. Afirma que había mucha necesidad de reencuentro tras la pandemia y además la vivió de una manera distinta. Formó parte de una iniciativa que surgió de las mujeres alderdikides de su municipio. Se fundó el grupo Emakume Jeltzaleak de Elgoibar con el que este año espera volver a disfrutar de la cita, que Bittori vaticina volverá a ser multitudinaria.