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Ramón Etxezarreta: "No he podido compactar mi estilo con el del Departamento de Cultura y seguir así era suicida"

Explica su salida en clave exclusivamente personal y no concede margen a la duda ni en su política en este breve periodo ni en su apuesta por el Gobierno vasco del PSE. Sobre su sustituta, Lourdes Auzmendi, advierte de que pocos nacionalistas pueden exhibir su currículum

Ramón Etxezarreta: "No he podido compactar mi estilo con el del Departamento de Cultura y seguir así era suicida"Foto: rubén plaza

Donostia. ¿Qué balance realiza de este año en el que ha estado al frente de la Viceconsejería de Política Lingüística?

En lo personal, no poder culminar la legislatura es un fracaso a cargármelo a mis espaldas. En lo político, puedo decir que habíamos iniciado una buena relación con todos los agentes sociales y que habíamos salvado los presupuestos como ninguna otra institución del país. He andado lento en algunas cosas, pero no equivocado.

Cuando explica su dimisión aludiendo a problemas de encaje con el equipo de Blanca Urgell, ¿se refiere a falta de "feeling" personal con la consejera y el resto de la dirección o a diferentes sintonías en la política lingüística?

No me he acomodado al consejo de dirección del Departamento. He ido errando en el grupo como un ser un tanto asocial y extraño. No he podido compactar mi estilo con el suyo y me he dado cuenta de que ya no me quedan ni voluntad ni arrestos para hacerlo. En esas condiciones seguir era suicida. Hubiera causado perjuicios a todos, a mí mismo el primero.

En apenas diez días, la Viceconsejería ha sufrido dos bajas en la dirección. ¿No es un signo de crisis en el seno del Departamento de Cultura?

Es una secuencia de eventos sin ninguna relación entre sí, se presta a cualquier lectura para el que no me quiera creer, pero te digo yo que no.

Se han escuchado algunas voces, como la de EA, que aseguran que en este tiempo la Viceconsejería ha estado paralizada. ¿Comparte esta acusación?

(Jesús Mari) Larrazabal (parlamentario de EA) es un fenómeno sin precedentes con el cual me une cierta relación próxima a la amistad. Será por el número y la calidad de iniciativas que su partido ha presentado en el Parlamento. Éstos, no como los demás, morirán felices pero me temo que no lo podrán evitar.

¿Es alargada la sombra del PP?

No conozco sombras chatas ni soles sin sombra, es la orografía del país, no lo permite.

Con el nuevo gobierno desapareció la campaña Ukan para la promoción del euskara que, al margen de otras valoraciones, tuvo una indiscutible repercusión mediática. ¿No han pensado o no han tenido tiempo para emprender otra iniciativa parecida?

Conozco poca gente a la que le agrade el virus, sin embargo la idea y el mensaje de Piska bat es mucho cuajó bien. La idea de las geografías del euskara dará mucho juego y se materializará de muy diversas maneras. Al tiempo.

A diferencia de su antecesor, Patxi Baztarrika, que destacó por su inagotable presencia mediática, usted ha mostrado un perfil más reservado. ¿No había mucho que vender o ha sido cuestión de estilo?

Ha sido una opción. Patxi fue muy mediático, lo tenía que ser y lo consiguió. Mi consejera no es la portavoz del gobierno, la plaza mediática era suya y el estilo de este gobierno en materia de política lingüística tiene que ser muy diferente. Necesita más credibilidad que pura imagen y abusar de la imagen no es aconsejable. Nos hubiera perjudicado.

¿Qué puede decir de su sustituta, Lourdes Auzmendi?

Es una trabajadora incansable y conoce perfectamente todos los entresijos de los mundos del euskera. En este gobierno no hay extraterrestres aunque haya quien se empeñe en demostrarlo. Pocos nacionalistas pueden exhibir su currículum.

Usted se comprometió a mantener las ayudas al euskara en Iparralde cuando se acabe el convenio actual. ¿Seguirá ese compromiso con su sustituta?

Ni lo dude. El del año 2010 ya está en vigor y hay que renovarlo para el siguiente período que comienza en 2011.

El anterior Gobierno vasco creó un marco de colaboración en materia lingüística con Nafarroa. ¿En qué punto se encuentran esas relaciones?

Era un marco protocolario sin consecuencias jurídicas ni económicas. Hemos mantenido todas las colaboraciones y nos hemos mostrado abiertos a todas las que el Gobierno de Navarra quiera.

Recientemente, la Diputación de Gipuzkoa criticó la ralentización de las relaciones interinstitucionales en materia de política lingüística. ¿Qué contesta?

No entiendo. Me da que es como tener ganas de formular algún desacuerdo y no tenerlo. Salvo las pretensiones económicas forales no atendidas por mi parte respecto a algún programa de televisión, no recuerdo que haya habido ningún desacuerdo ni parálisis.

¿Qué opinión tiene de las decisiones de otros departamentos del Gobierno vasco en materia lingüística? Por ejemplo, ¿le parece bien que el euskara no vaya a ser requisito general en las ofertas públicas de empleo?

Eso dicho así ni es cierto, ni posible. Los planes de normalización de cada departamento no han variado, y allá donde el euskera era requisito lo sigue siendo y allá donde era mérito, cada departamento lo está ponderando según sus facultades y sin contravenir ninguna ley, ni decreto, ni disposición.

¿Está de acuerdo con que el euskara deje de ser lengua principal en el currículum escolar?

La anterior Viceconsejería ya había informado negativamente sobre el particular. La Consejería de Educación despistó convenientemente el informe. Por eso el anterior gobierno no supo trasladarlo a la ley y lo hizo vía decreto, sin ningún tipo de acuerdo ni de consenso. A los disparates, aunque aparentemente puedan parecer favorables al euskera, hay que considerarlos disparates.

¿Y en el mantenimiento del modelo A?

Caerá por sí solo si no hay demanda. A los modelos los miramos desde la perspectiva de mucho o poco, y creo que los debiéramos contemplar desde la perspectiva de mejor o peor, de adecuado o inadecuado.

¿Las posturas de defensa del euskara están interiorizadas en la dirección política del Gobierno?

Las de la defensa del euskera, las del amor al euskera por supuesto que sí, es lo más fácil. Mire cómo cualquiera tiene la desfachatez de decir que no puede reprochar en euskera a Joseba Arregi por impedírsele el conocimiento de la lengua propia. Lo difícil en este gobierno y en otros, en los partidos nacionalistas y no, en lo social y en lo personal, es la praxis, la práctica, y en eso somos cada uno, Basagoiti no cuenta.

¿Se arrepiente de haber aceptado el cargo de viceconsejero?

Siempre tendré a gala haber apostado por este gobierno. ¿Haberlo hecho con esta disposición personal? En vista de lo que he durado, a lo mejor ha sido una equivocación. Pero yo he apostado, me he pringado hasta las cejas, la honradez no siempre va acompañada por el acierto. No vale arrepentirse.