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Un vencedor y dos héroes para la grada

el atano iii donostiarra se vistió de gala para impulsar a los pelotaris en su final número 40 del manomanista

Un vencedor y dos héroes para la gradaZ.Alkorta y Ruben Plaza

una final del Manomanista equivale a una ferviente lucha entre dos encorajinados gladiadores con la gloria como único anhelo. Espoleados por el gen de la superación, los ayer aspirantes a la txapela, Martínez de Irujo y Julen Retegi, dieron forma a un duelo marcado por la notable experiencia del delantero de Ibero y la inigualable ilusión del novato, hijo para más inri de un tal Julián, homólogo de Patxi Eugi en su función de botillero y fiel consejero de su pujante sucesor en los frontones, amén de leyenda viva del campeonato que ayer abarrotó las gradas del emblemático frontón donostiarra.

En sus entrañas se dieron cita todo tipo de personalidades cercanas al mundo pelotazale, a fin de disfrutar de la final y hacer acto de presencia en una batalla que se antojaba favorable al iberoarra a priori y que terminó con vino y rosas para los dos finalistas. Históricos de la pelota como Don Miguel Gallastegi, Jesús García Ariño y Ladis Galarza, entre otros,presenciaron in situ la que suponía la final número cuarenta del Manomanista en el Atano III, donde, cómo no, también se dejó ver la propia familia Atano.

Todos, unidos por una misma pasión, vieron cómo Irujo se acomodaba, gracias a un 22-9, su quinta txapela en la modalidad. Pero antes, mucho antes de llegar a la emotiva entrega de premios, el público pudo palpar cómo se las gastan los pelotaris en la arena. Compañeros aún en activo como Pablo Berasaluze, Andoni Aretxabaleta, Iker Arretxe y Mikel Beroiz, así como Pampi Ladutxe, expelotari de Iparralde y antiguo botillero de Gonzalez y Xala -el último campeón que ha dado el mano a mano antes de la dictadura de Aimar y Juan-, seguro que analizaron lo acontecido en la cancha, en la que Retegi Bi, tras comenzar 10-1 abajo, hizo todo lo posible para detener un ciclón que terminó devorándole.

Incluso José Maria Arrate, expresidente del Athletic, pudo viajar al pasado para sentirse en el ya derruido San Mamés durante unos segundos que parecieron eternos. Sucedió tras el 15-7, como consecuencia de una obra de arte firmada por Retegi Bi. Su tanto, un canto al espectáculo y a la fe de quien se niega a perecer pese a tener a un gigante como rival, provocó que buena parte de la grada entonara un significativo “¡Julen, Julen!”.

Juan Karlos Izagirre y Martín Garitano, alcalde de Donostia y diputado general de Guipuzkoa, respectivamente, quizás quedaron algo traspuestos. O seguramente no, pero el cántico puso los pelos de punta a más de uno por el determinante apoyo a un finalista que, a pesar de perder, aguantó el tipo hasta el final. “¡Cómo para no hacerlo con su padre sentado a escasos metros!”, pensaría más de uno. No obstante, contener a Irujo en una tarde como la de ayer estaba solo al alcance de un elegido. Julen demostró no serlo aún, pero mostró su feroz pujanza para, mochila al hombro y tacos en las manos, tratar de avanzar por la senda que recorren los campeones.

rebote malo... y mágico No en vano, hombres como Patxi Jauregi, presidente de la Federación Vasca de Pelota; Eneko Goia, portavoz del PNV en el Ayuntamiento de Donostia; Andoni Ortuzar, presidente del Euzkadi Buru Batzar y otros expelotaris como Jokin Etxaniz, Fernando Arretxe y Martínez de Eulate, escudero de Martínez de Irujo en el Parejas que ambos se adjudicaron en 2006, asistieron desde las gradas a uno de esos tantos que definen a los deportistas de élite.

La cosa tuvo que ver con un rebote después de que parte de la cátedra reprochara un rebote anterior de Julen tras ceder el 18-7 a Irujo. Y es que Retegi Bi se disfrazó primero de Juan para mostrar su lado más grotesco enviando una pelota contra el frontis que a punto estuvo de alcanzar a los espectadores, para ponerse acto seguido el traje de Superman y salvar un cuero que se había topado con el cristal trasero del frontón, más allá del nueve y medio.

El tanto terminó con Irujo como vencedor material y Julen como ganador moral del mismo. Los aficionados, corazón en mano, se pusieron en pie para ovacionar el ímpetu del aspirante. A Beñat, su hermano pequeño, es posible que le visitaran las ganas de salir corriendo para abrazarle. También a los pelotaris del futuro, representados por los niños de Andoain y Zestoa Pilota Elkartea.

Fueron ellos quienes realizaron el pasillo de honor a los finalistas, recibidos entre aplausos y despedidos entre honores tras una final en la que hubo un vencedor y dos héroes para la grada, entregada a la mezcla de poderío y garra de los pelotaris.