LA lanzadora Leire Gorritxategi y su club, el Bidezabal, inician mañana el Campeonato de España de Clubes con el ascenso a la División de Honor, la máxima categoría, en mente

El invierno de Leire Gorritxategi (Ermua, 1997) es diferente a la gran mayoría de atletas. Esta vizcaina, al igual que le ocurre al resto de lanzadoras de jabalina, apenas tiene oportunidades en los fríos meses ya que su modalidad no se disputa dentro de las pruebas de pista cubierta. Ahora, llega la temporada al aire libre. Llega su hora. Se acabaron los entrenamientos llenos de carga, es el momento de comprobar si las interminables horas dentro del gimnasio realizando pesas y depurando la compleja técnica de la jabalina dan resultado. Ya no hay excusas, hay que buscar la marca más lejana. El primer reto para Gorritxategi es mañana, en el Campeonato de España de Clubes. La ermuarra y su club, el Bidezabal, inician este curso con el objetivo de lograr el ascenso y la primera cita la disputarán en casa, en Durango, aunque algunas pruebas deberán trasladarse a otras pistas debido a que la jaula de lanzamientos se rompió durante uno de los últimos temporales.

El año pasado el Bidezabal tuvo apuros para mantener la categoría. Las cosas no salieron bien y el club durangarra se vio obligado a jugar la fase por la permanencia. Sin embargo, este grupo compuesto por jóvenes atletas es ambicioso y ahora, con un año más, no se conforma con la mera permanencia. “El objetivo es subir. Hace un par de años bajamos. Éramos muy jóvenes y ahora nuestras marcas son mucho mejores. Tenemos tiempo para evolucionar, así que si no es esta temporada, el ascenso llegará tarde o temprano”, declara Gorritxategi. La ermuarra será la principal baza de su equipo en el lanzamiento de jabalina. “Hay muchas ganas de comenzar porque significa que empieza la temporada fuerte. Estoy todo el año entrenando para esto y me apetece competir, hacerlo bien y que todo el trabajo hecho se note”, explica la lanzadora, que también deberá cambiar de disciplina por unas horas debido a la ausencia de una compañera y probar con el martillo: “Hay bajas en el equipo y por mí no hay ningún problema, todo lo que sea por ayudar al equipo se hace”.

Gorritxategi está acostumbrada a alternar disciplinas desde pequeña y también deportes. Hasta hace nada, la lanzadora combinó el balonmano con la jabalina, siguiendo los pasos de su vecina Arantza Moreno, actualmente campeona de España de invierno. “Arantza tuvo una operación de apendicitis cuando estaba preparando el 600 de un Campeonato de España y nuestro entrenador de entonces decidió probar con la jabalina para poder llegar al Estatal aprovechando que ella hacía balonmano. Como yo también practicaba este deporte y al salirle bien con una, probó conmigo y estoy muy feliz de haber realizado este cambio”, comenta la atleta del Bidezabal. Y es que Ermua es tierra de balonmano y poco a poco de jabalina también. “No sé la razón. Tal vez sea porque allí se juega mucho a balonmano y como ya lanzas con el balón, se relaciona algo. Aunque luego es totalmente diferente. Así empezamos nosotras y ahora hay una niña, también de balonmano, que ha empezado con la jabalina”, cuenta Gorritxategi.

La ermuarra forma parte de ese otro atletismo, el alejado de las focos y del que es muy complicado vivir. Por eso, Gorritxategi tiene claro que los estudios son una cuestión importante y decidió trasladarse al Centro de Perfeccionamiento Técnico de Fadura para poder compaginar su carrera de Ingeniería Industrial con la jabalina. “Al principio se me hizo muy duro. No dormía nada, descansaba mal debido a compaginar su carrera de Ingeniería Industrial con la jabalina. “Al principio se me hizo muy duro. No dormía nada, descansaba mal debido a la distancia, se me hacía raro hasta ir en metro? me acuerdo llamar a la ama para decirle que no podía más”, declara la vizcaina. Pero ahora, las cosas son diferentes, está “muy contenta” y con los primeros rayos del sol de la primavera llega su momento, la hora en la que los sacrificios dentro y fuera de la pista empiezan a merecer la pena y puede disfrutar del deporte que le apasiona al cien por cien.