bilbao - David Ferrer tuvo ayer el honor de poner el epitafio a la carrera deportiva de Lleyton Hewitt. El tenista de Jávea se impuso en tres sets (6-2, 6-4 y 6-4) en la segunda ronda del Abierto de Australia al que reconoció como “el único ídolo” que ha tenido en el tenis. El australiano cerró a los 34 años con su vigésima presencia en el Grand Slam de su país una trayectoria que cuenta dos títulos grandes, US Open en 2001 y Wimbledon en 2002, además del Masters ATP en esos dos años consecutivos. Hewitt, un animal competitivo hasta el último día al que las lesiones lastraron en el tramo final de su carrera, lo deja con 30 títulos y un récord de precocidad ya que aún es el jugador más joven en llegar al número 1, algo que hizo con 20 años y 6 meses y se mantuvo en la cima 80 semanas consecutivas. Curiosamente, su primer partido en Australia, con 15 años, fue contra Sergi Bruguera. - R. C. R.
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