bilbao. "He tenido un problema con un dedo -el corazón de su mano derecha-. Hace dos semanas en un entrenamiento me lo rompí y no he podido entrenar las dos últimas semanas como quisiera", explicó Oinatz Bengoetxea tras retirar del cestaño sus pelotas predilectas. Desde que el de Leitza jugara en la función previa a la final del Parejas, su mano no tocaba cuero. "Le he estado dando y cuando he calentado noto que tengo mejor el dedo y espero que el sábado no me duela, que no me de problemas y así sacar todo lo que tengo dentro", esgrimió el navarro. El malestar de Oinatz respecto a su mano derecha hace que el leitzarra pierda muchas opciones de cara al duelo, dado que su juego se fundamenta en el sotamano, teniendo más dificultades en el juego a bote. Por ello, el que fuera campeón del Manomanista en 2008 eligió cueros que salen mucho de suelo. "Él ha escogido pelotas más tranquilas, de más volumen y de menos toque y yo todo lo contrario, pelota con más toque, con menos bote y eso. Cada uno ha buscado su pelota y nada más", zanjó el delantero.
"Con la derecha le da mucha fuerza a la pelota, a bote la verdad es que goza mucho y en cualquier sitio. Su poderío siempre se hace notar y su saque también es muy potente. Tiene muchas cualidades", desgranó Oinatz, que conoce el peligro de su adversario. Asimismo, las dos semanas de parón serán una rémora para el de Leitza.
"no he encontrado lo que quería" Al otro lado del ring, Asier Olaizola, en el Labrit se mostró disconforme con el material que los señores del cuero acercaron a la cancha iruindarra. "No es el tipo de material que me conviene a mí. Quitando una, las demás eran muy rápidas y que andan por abajo, es el tipo de material que le conviene a Oinatz, yo quería otro tipo de material y no lo he encontrado", declaró el de Goizueta. El delantero esperaba cueros de bote y más toscos. Sin embargo, Asier explicó que "sólo una me ha gustado y he cogido otra que era la mejor de las que menos gustaban". El mayor de los Olaizola esperaba sorprender a su rival con cueros de mayor volumen, para evitar el endiablado juego a sotamano de su adversario en los cuadros alegres.
"Llego con chispa, pero físicamente no estoy tan bien como quisiera porque no he podido entrenar mucho, además con el rival que tengo seguro que espera un partido muy duro y habrá que sufrir mucho", remite Asier a la rotura de fibras que ha asolado su figura. Quince días después de la lesión sufrió una contractura que no le permitió ejercitarse con normalidad. "Apenas he hecho tres entrenamientos", señaló el delantero.
"Ilusión siempre hay, para salir en estos partidos hay que tener ilusión, ganas y darlo todo. Todos los partidos son difíciles, pero por lo menos tengo ilusión por jugar", remachó el goizuetarra. "Hay que intentar empezar ganando", sentenció Asier Olaizola a la espera de enfrentarse a Oinatz.