Tribuna abierta

Pongamos el sistema patas arriba

21.03.2021 | 01:25
Pongamos el sistema patas arriba

Sortu–EH Bildu no existe– sigue apostando por "poner el sistema patas arriba". No engañan: son antisistema. No está atrayendo a los nuevos jóvenes y lo compensan fagocitando a todo movimiento cívico que puede: el feminista, el ecologista, de jubilados. La caída del muro de Berlín no les ha llegado

EN 1992 ETA mataba, secuestraba y robaba. HB apoyaba aquella barbarie. En ese clima, José Antonio Pagola, quien fuera vicario general de la Diócesis de San Sebastián, analizaba el incomprensible fenómeno y su trágica incidencia en el acontecer vasco y decía: "ETA no está luchando por el pueblo vasco, sino por sus objetivos y en contra de la mayoría popular". Hoy, desaparecida ETA, Sortu (Bildu como tal no existe), sigue sin luchar por el pueblo vasco, lo hace por sus objetivos. Lo estamos viendo claramente durante esta pandemia. Su obsesión es desestabilizar al Gobierno y hacer una crítica absoluta a EAJ-PNV con auténtica fijación. No engañan. Lo dicen abiertamente. Quieren poner patas arriba todo el sistema. Son pues, una fuerza antisistema. Lo reconocen.

El pasado 8 de marzo fue el día Internacional de la Mujer. Dirigentes políticas e institucionales del PNV, afiliadas y simpatizantes del partido, se sumaron a la campaña impulsada por la formación con motivo del 8-M bajo el lema GUK egingo dugu-Nosotras lo haremos, emulando a través de fotografías difundidas en las redes sociales a Rosie, la remachadora, que se convirtió en imagen de la mujer trabajadora e icono de la igualdad en plena II Guerra Mundial. El PNV lo celebró de forma "responsable y segura".

En las antípodas, Sortu llamó a poner "el sistema patas arriba". Además, incidió en que la pandemia "ha puesto de manifiesto la grave carencia de recursos públicos y comunitarios para los cuidados, históricamente relegados a un plano secundario, dejándolos en manos de las mujeres por este sistema capitalista heteropatriarcal". La formación de la izquierda abertzale, en un comunicado, denunció que "la ofensiva liberal ha subdesarrollado, privatizado y precarizado los servicios sociales en detrimento del bienestar de toda la sociedad". Todo, pues, ha sido para ellos un auténtico fracaso, aunque sea bueno recordar que cuando el PNV logró la transferencia del Insalud para convertirlo en Osakidetza, HB no acudía ni al Parlamento Vasco ni a las Cortes Generales. Solo apoyaba a ETA. Conviene recordarlo. Como conviene recordar que cuando el Gobierno vasco monocolor del PNV creó el Instituto de la Mujer, Emakunde, HB decía que el Parlamento Vasco era un Parlamento vascongado sin poder alguno. Conviene recordarlo ante tanta palabrería propia de la Cuba de Batista. Allí, según las recetas de Sortu, pusieron todo "patas arriba" y todavía viven en dictadura.

El gran problema de Sortu es que no sabe actuar en democracia. Sus comisarios no saben medir sus acciones, ni dejar de utilizar un vocabulario de trinchera sin reconocer nada y sin ayudar en nada en tiempos de pandemia. Gente que curiosamente no nos explica en qué consiste su bálsamo de Fierabrás para curarlo todo, aunque sus referencias internacionales –Cuba, Nicaragua, Venezuela, China, Rusia– nos indican que su sendero luminoso pasa por un poder controlador sin libertad de expresión y con receta única. No sé cómo algunos pequeños y medianos empresarios no se dan cuenta de que con esta gente en el poder se acabó su taller y su pequeña empresa. Que le lean al P. Ugalde y capten de una vez el odio cainita que tienen a la empresa privada, personificación del mal por excelencia. La ponencia Otzagabia definía a Euzkadi como un marco nacional autónomo de lucha de clases.

A EH Bildu se le está acabando el tiempo. No está atrayendo a los nuevos jóvenes y está compensando este déficit fagocitando todo movimiento cívico que puede. EA ya no existe. Es la vieja táctica comunista, representado en Euzkadi por Sortu. Movimientos cívicos tan importantes para la salud democrática y vibrante de una sociedad como el movimiento feminista, el movimiento ecológico y el movimiento de los jubilados están siendo deglutidos y transformados en correas de transmisión de Sortu, lo que empobrece al conjunto de la sociedad vasca. Sin hablar de su monitorización sindical.

Los estrategas de Sortu saben muy bien que cuando ya no haya nada más que fagotizar se encontrarán con la realidad de que no basta con esconderse detrás de las siglas EH Bildu para seguir manteniendo un porcentaje de votos que ningún partido comunista consigue en Europa. Esto es lo que explica la huida hacia delante. Si antes hacían lo que hacía el PNV, pero 40 años más tarde, ahora el seguimiento es más inmediato. Están asumiendo todos los postulados estratégicos propios del PNV, que tanto han criticado, lo que es una manera de aceptar que el PNV es el que abre el camino, o en un leguaje que gusta a los marxistas-leninistas, que el PNV es objetivamente la vanguardia del pueblo vasco.

Lo malo es que la caída del muro de Berlín no ha llegado para ellos. La mochila de Sortu sigue llevando los conceptos soviéticos de estatalismo y colectivismo. Han abandonado la defensa de la socialización del sufrimiento, pero siguen defendiendo un modelo que garantiza la socialización de la miseria. Por eso cayó el modelo soviético. Sortu (y los demás partidos comunistas occidentales) podrían haber aprendido del modelo chino ("no importa el color del gato con tal que cace ratones") donde el que crea riqueza es un patriota y en donde el Estado apoya e impulsa las empresas privadas, aunque a cambio cada empresa tiene una célula del PCC que supervisa las actuaciones de la misma. Pero no es así. Los de Sortu prefieren seguir defendiendo el modelo soviético caduco e ineficaz donde la miseria está garantizada. No exagero. Hace un mes en el Parlamento Vasco votaron en contra de elecciones libres y verificables en Venezuela.

No sé qué nos van a ofrecer tras su conferencia de mayo pero no tiene buena pinta. En la cuarta edición de la conferencia internacional #Eraldatu Ala Kolapsatu de EH Bildu, el moderador Pernando Barrena dirigió una pregunta abierta de un oyente sobre el TAV, y ésta fue la respuesta del sueco Jens Holm (Vänsterpartiet), compañero del grupo europeo de EH Bildu. El tema era claves de las políticas climáticas europeas.

Pregunta: "El Tren de Alta Velocidad (TAV) se vende como un proyecto verde que va a recibir subvenciones de la UE. ¿Qué podemos esperar de Europa? ¿Debates e ideas falsas? ¿No sería mejor decir la verdad a la sociedad y que no queda otra opción que el decrecimiento?"

Jens Holm: "Bueno, a mí me parece una buena idea financiar el TAV con dinero público, porque la alternativa sería tener más coches en las carreteras, más emisiones, más ruido, más contaminación€ por lo que me parece buena idea invertir en el ferrocarril. Naturalmente, necesitamos viajar de una manera rápida entre las ciudades europeas y para eso necesitamos trenes de alta velocidad. Sé que valen mucho dinero, pero yo lo veo como una inversión y además me parece una inversión muy oportuna".

Pernando Barrena se quedó con la cara a cuadros, pero de esta respuesta no sacarán conclusión alguna. Siguen contra el TAV, la Ertzaintza, Iberdrola, Petronor, Confebask y todo lo que ideológicamente consideran capitalismo salvaje a destruir. No engañan. Lo contradictorio es que haya gentes de buena voluntad que los considere demócratas y al servicio del país. Que hablen con los miles de empresarios venezolanos que opinaban así y hoy viven fuera de su patria tras el "¡Exprópiese!" de Chávez.

En el hotel Bahía de Plentzia, en el primer piso, hay un cuadrito con una frase esclarecedora. Dice así: "La mente es como un paracaídas. Solo funciona si se abre". Pues eso.

* Parlamentario de EAJ-PNV 1985-2015

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