Televisión de lujo, pero televisión angustiosa. En 2023 fue Generación porno; al año siguiente, Generación click; en 2025 llegó Genderless y este año, Generación cannabis: series documentales de alto valor social que abordan las graves amenazas para nuestros jóvenes.

Naturalmente, son los canales públicos los que abordan esta tarea, mientras los medios privados se entretienen con sus espectáculos y neofascismos, porque la realidad no les sale rentable. La alianza entre ETB y RTVE, con producción de Shine Iberia, ha hecho posible estos magníficos espacios que informan y educan sin alarmismo. Los dos capítulos de Generación cannabis dejan mensajes útiles para que la conciencia ciudadana se remueva y actúe.

Tenemos un conflicto brutal con el consumo de los derivados del cannabis (marihuana y hachís) que están destrozando a una parte de nuestros chicas y chicos, mientras la sociedad, por ignorancia y falsos mitos, le atribuye un valor festivo e inocuo. Los están envenenando entre las mafias y el modelo de diversión, mientras la Ertzaintza se muestra pesimista.

Efectos del cannabis

Los psicólogos advierten de los tremendos daños cerebrales causados por el porro. Las esquizofrenias, la disminución intelectual y los brotes psicóticos están entre los males de su adicción, sin contar los dramas emocionales. El enemigo se nos ha colado en casa. Hay esperanza, afirma el documental. Tenemos la misión de desmantelar la siniestra tolerancia hacia el porro y aclarar que su adicción tiene remedio, así como sus secuelas.

Y queda la prevención y combatir a las mafias. Llevará tiempo, como con el tabaco que, tras asfixiar y matar a millones de personas, sigue vendiéndose libremente y rindiendo grandes impuestos. Generación cannabis alerta de que con el porro llevamos muchas verdades de retraso.