No, con los niños no se juega. No se juega con su integridad y frágil existencia. ¿A qué juegan esos presentadores de EiTB y actores y actrices que trabajan en nuestra radiotelevisión pública apoyando a Euskal Udalekuak, responsable de la Colonia de Verano de Bernedo, bajo investigación judicial de que allí se cometieron abusos y vejaciones contra niños y niñas con secuelas posiblemente irreparables? ¿Cómo se atreven a pedir a los padres que inscriban a sus hijos en ese oprobioso lugar? ¿Están de acuerdo con que los monitores obliguen a los menores a ducharse juntos (chicos y chicas en los mismos espacios) y que los monitores se bañen desnudos con ellos? ¿Y qué será lo siguiente, una orgía? Sí, es presunto. Lo mismo dicen los curas que se cebaron con los más inocentes. ¡Que con los niños no se juega, miserables! Según informaciones no desmentidas, algunos salieron traumatizados y necesitaron ayuda psicológica. En Bernedo hubo adoctrinamiento sexual, como hicieron los nazis en sus campamentos racistas. Y de nuevo la lengua vasca como excusa. Si esos comunicadores y actores de EiTB tuvieran la mínima idea del rastro de terror y vergüenza que deja en la vida de los niños la experiencia de abusos de índole sexual no se atreverían a ensalzar los métodos de Euskal Udalekuak. ¿Cómo es que aún no se ha cerrado esa ratonera? Ninguna credibilidad puede esperarse de Kike Amonarriz y Xabier Usabiaga después de su cántico al campamento corruptor bajo sospecha. Lo mismo digo de los amigos de la Colonia del horror que también han suscrito la campaña. Nadie les creerá media palabra, ni reirán sus malditas gracias. ¡Incluso el payaso Porrotx está entre ellos! ¿Debe permitir EiTB que la libertad de expresión de sus profesionales afecte a su decencia institucional? ¿A qué estamos jugando?
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