Papeles mojados
"España es tan ingenua –y fácil de engañar– que cree que la verdad habita en los papeles"
España es tan ingenua –y fácil de engañar– que cree que la verdad habita en los papeles. Y de ahí su desencanto al conocer los documentos secretos sobre el golpe de Estado de 1981. ¿Qué esperaban, almas cándidas?
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La verdad de los hechos ardió en el fuego, con lo que nos queda la certeza de que aquello fue una conjura inspirada por el rey Juan Carlos, frívolo y desvergonzado en lo institucional y lo personal, que tuvo el lamentable éxito de embridar el proceso democrático y legitimar al heredero de Franco y ahora añade un último beneficio: el perdón al Borbón de su continuada rapiña y su regreso de Abu Dabi, donde vive lujosamente desde 2020 con mayordomos y seguridad a nuestra costa.
El BOE publica la desclasificación de los documentos del 23-F
Lo más aproximado sobre el 23-F ya lo había escrito Javier Cercas en Anatomía de un instante hace 17 años y ni el rey le desmintió. Y como, además, España es un país de trileros, sus poderes políticos y mediáticos juegan con la patraña de que, a la vista de tales papeles mojados, el emérito merece volver a Madrid, escamoteando a la opinión pública que su huida se debió al escándalo de sus delitos de blanqueo de capitales, fraude fiscal y cobro de comisiones en oscuros negocios con los que amasó una gran fortuna en el extranjero.
¿Que no tienen condena penal? Claro, y por eso su hijo, sin juicio previo, le condenó a no percibir la asignación económica de la Casa Real y renunció a la futura herencia de su ilegal dinero. La sociedad maldijo a Juan Carlos por sus fechorías y contra la impunidad constitucional.
Rey ladrón
Vean la televisión, vean las tertulias, vean y lean cómo los siervos del sistema, de izquierda a derecha, se afanan en adoctrinar a la gente para que ensalcen al rey ladrón. Que vuelva el emérito equivale a amnistiar su corrompida trayectoria. Y guillotinar la democracia.
