Esa terrible fotografía de Elon Musk, el dueño de Tesla y de X, Jeff Bezos, el amo de Amazon y el de Meta, Mark Zuckerberg, en la toma de posesión de Donald Trump, en primera fila justo detrás de los familiares directos del presidente de Estados Unidos, indicaban el nacimiento de una nueva oligarquía que iba a dirigir Estados Unidos e influir directamente en el resto del mundo. Así, ya vemos como ese ultraderechista recalcitrante llamado Elon Musk hace el saludo nazi sin ningún tipo de pudor e interviene en los actos de campaña de Alternativa para Alemania. Los otros dos han sido hasta ahora más discretos pero hay un tercero en discordia que no estaba en esa primera fila pero que se ha plegado como nadie ante Trump para luego sacar su tajada correspondiente. Son ese tándem llamado Sergey Brin y Larry Page, los dueños de Google, que han corrido para denominar el golfo de México como golfo de América en sus mapas en Estados Unidos, en línea con el anuncio del nuevo inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump. A Google le importa un comino que la denominación aceptada y registrada históricamente sea golfo de México con tal de contentar a ese desequilibrado que se sienta en el Despacho Oval. Aunque San Google diga lo contrario, para todos siempre será el golfo de México. Son las primeras consecuencias de esa dictadura que conforman la oligarquía tecnológica y que hoy nos gobierna sin pasar por ninguna urna.
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