Mesa de Redacción

Que no muera en la cama

09.01.2021 | 00:19
Que no muera en la cama

Es importante que Trump no muera en la cama. Políticamente hablando, quiero decir. Si alguien tenía alguna duda tras sus cuatro años en la Casa Blanca, el episodio del miércoles con la incitación a sus huestes a ocupar el Capitolio habrá acabado por despejarla. Para unos, los de su calaña ideológica, ha sido la confirmación de que el magnate es el referente mundial que estaban esperando; para quienes mantienen la fe en la democracia, en cambio, ha llegado la ratificación de lo que venían denunciando con insistencia: Donald Trump es el mayor peligro político al que se enfrenta el planeta. Por eso es importante que en estos doce días que quedan para que sea desalojado del poder se hagan los movimientos necesarios para que no muera en la cama, es decir, para que sea rematado más allá de lo que lo fue en las elecciones del 3 de noviembre. Toda iniciativa política y judicial que se ponga en marcha para inhabilitar al aún presidente republicano antes de que dé su último aliento como tal se antoja necesaria en extremo. No vale decir que para los días que le quedan, mejor dejarlo estar. En el Estado español ya sabemos de las consecuencias de aguantar a un dictador hasta su muerte en la cama. La recuperación de la democracia es mucho más difícil así, porque la ausencia de una reprobación tajante y clara de un régimen autoritario permite el mantenimiento de rescoldos que pueden reavivarse en cualquier momento. Trump no debe salir de la Casa Blanca; debe ser expulsado.