“Guerra a Dios”
– Les pido perdón por la crudeza de las imágenes que ilustran estas líneas. Pero son las que muestran la brutal realidad de lo que está ocurriendo en Irán desde hace más de dos meses, mientras parte de la comunidad internacional exhibe una incomodidad insuficiente y otra parte, curiosamente la que presume de vanguardia del progresismo y del feminismo sin tacha, directamente calla y otorga. De esa siniestra grúa cuelga el cuerpo exánime de un joven de 23 años llamado Majid Reza Rahnavard. Llevaba en unas mazmorras del régimen islámico desde mediados de noviembre, cuando fue apresado mientras participaba en las protestas que siguieron al vil asesinato a manos de la policía de la moral de la joven kurda Mahsa Amini por no llevar el velo conforme a las ordenanzas de la dictadura religiosa. Esta ejecución, profusamente difundida por el medio propagandista Mizan News, es la segunda en una semana. Como en el caso anterior, el de otro joven llamado Mohsen Shekari, la pintoresca acusación era, entre otras, haber “declarado la guerra a Dios”.
500 muertos
– Por lo que se nos cuenta, en la tétrica lista de espera de ejecuciones de los ayatolás hay entre treinta y cincuenta personas más. Y casi parecen pocos, porque se estima que desde que comenzaron las revueltas, el régimen ha detenido y mantiene encarceladas a no menos de 20.000 personas. A la macabra relación hay que sumar las 500 víctimas mortales, entre las que se cuentan una cincuentena larga de menores. Según narraba un corresponsal de The Guardian, las fuerzas armadas iraníes –reforzadas por paramilitares sádicos– disparan a las mujeres participantes en las movilizaciones a la cara, los pechos y los genitales. La cuestión es que ni aún así se ha conseguido detener el ansia de libertad. Cada tarde, cada noche, miles de mujeres y hombres iranís vuelven a salir a la calle para jugárselo todo en nombre de la dignidad.
Sanciones o así
– Como no me cansaré de apuntar, lo hacen a espaldas del pretendido mundo libre, pero de manera especial, de quienes en Occidente enarbolan con más brío la bandera de la igualdad. Ayer mismo, medio de tapadillo y sin levantar demasiado la voz porque la balanza comercial con Irán es muy golosa, los ministros de Exteriores de la Unión Europea aprobaron una nueva ronda de tontuelas e inútiles sanciones a Teherán. Las justificaron aludiendo al suministro de drones a Rusia como ayuda a la invasión de Ucrania. La brutal represión de la rebelión contra el velo, ejecuciones incluidas, fue casi a pie de página. Menudo eurorretrato. Otra vez.