FRACASADA aplicación que ayer pasó a la historia: Nadie duda de que la intención era buena. Pero quizá se fueron de madre las expectativas. Cuando el Gobierno español la puso en marcha, se nos contó que se trataba de una herramienta que se revelaría imprescindible en la lucha contra el virus. Sus números después de dos años de uso lo desmienten clamorosamente. Haciendo precio de amigo, ha servido para detectar el 1% de los contagios. O, dicho de otro modo, se le han escapado el 99% restante. Una de las lecciones es que la tecnología no siempre es la panacea. Es decir, no puede serlo si no se tiene en cuenta que los destinatarios de su presunta bondad son humanos. Por lo demás, seguro que no todo ha sido negativo. De los errores se aprende.
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