Editorial

Gernika, solo queda pedir perdón

Tras la condena del Gobierno español al bombardeo y la moción para un acto de reconocimiento a la villa y sus habitantes, el perdón sigue siendo el paso definitivo, necesario e histórico

12.05.2022 | 01:10
Gernika, solo queda pedir perdón

LOS gestos del Gobierno de Madrid respecto al bombardeo de Gernika de 1937 del que se ha cumplido este año el 85 aniversario siguen constituyendo pasos con la aprobación ayer en el Senado, a iniciativa del PNV, de la puesta en marcha de un acto de desagravio para la villa y sus habitantes. El acercamiento de posiciones entre PNV y PSOE ha permitido la realización, aún sin fecha, de un acto explícito de recuerdo del sufrimiento causado que contribuya al desagravio y a la reparación de las víctimas. La petición figuraba en una moción transaccionada por varios grupos a partir de una iniciativa reiterada de los jeltzales y cuyo debate se sustanció el martes y recibió los apoyos de PSOE, ERC, EH Bildu, Junts Per Cat y otros partidos de la Cámara siendo rechazada por PP, UPN, Ciudadanos y Vox que, además, aprovechó la votación para detallar su perfil negacionista sobre Gernika señalando el recuerdo a las víctimas como una coartada. En cualquier caso, la aprobación de este acto de recuerdo por una amplia mayoría de partidos en la Cámara Alta se une a la "condena sin paliativos" expresada en la declaración institucional de impacto por ser la primera del Gobierno de Pedro Sánchez el pasado día 26 de abril, fecha del aniversario del ataque de la Legión Cóndor. Se trata de pasos necesarios, tanto la condena como la aportación de un acto de recuerdo en el marco de las acciones de memoria democrática en defensa de la convivencia y la libertad, al que debiera unirse, sin embargo, no solamente el reconocimiento de responsabilidades de aquel ataque tal y como pedía el PNV, "como símbolo de todos los ataques aéreos a la población civil", sino una necesaria petición de perdón por el bombardeo sobre Gernika, tal y como hizo Alemania a través de su jefatura del Estado, más si cabe cuando existen todavía víctimas vivas de aquella masacre y junto a la asunción de responsabilidades por parte del Estado saldar así la enorme e histórica deuda con Gernika, con el resto de municipios bombardeados y con todo el pueblo vasco. Los pasos dados con esfuerzo y constancia en la dirección correcta no solapan que la paz demanda los principios de verdad, justicia y reparación tanto tiempo escatimados. l

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