Editorial

Esclarecer las desapariciones

El Foro Social pide una investigación para conocer el paradero de los cuerpos de siete víctimas de desaparición forzosa a causa de la violencia de motivación política, una exigencia de pura humanidad

09.02.2020 | 13:57

CON motivo del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, el Foro Social ha reclamado una comisión de la verdad, apoyada por las instituciones, para tratar, entre otros, los casos de las personas desaparecidas a causa de la violencia de motivación política que ha sufrido Euskadi. En concreto, demanda profundizar en las investigaciones e informaciones para aclarar el destino del exdirigente de ETA político militar Eduardo Moreno Bergaretxe, Pertur; la de los tres jóvenes gallegos José Humberto Fouz, Jorge García Carneiro y Fernando Quiroga -presuntamente torturados y asesinados a manos de ETA-; la de José Miguel Etxeberria, Naparra; la del miembro de Iparretarrak Jean Louis Popo Larre y la de Tomás Hernández. Además, exige que se ofrezcan todas la herramientas necesarias para salvar las deficiencias que existen en las investigaciones de la época y poder clarificar el destino final y localización de los cuerpos de estas personas. La Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas entró en vigor en 2010 y su objetivo es evitar las desapariciones forzadas, descubrir la verdad cuando ocurren y garantizar que las víctimas o los supervivientes y las familias de las víctimas obtienen justicia y reparación. Estos siete casos están vinculados a la violencia de los últimos 50 años y tienen entre los presuntos responsables de las desapariciones a presuntos protagonistas diferentes, desde ETA a los grupos de ultraderecha o la guerra. No son los únicos casos. Durante el genocidio franquista, decenas de miles de personas fueron asesinadas y sus cuerpos ocultados en fosas comunes y cunetas, en una operación de exterminio humano de civiles perfectamente planificada y organizada, aplicada en toda su crudeza y máximo alcance para extender el terror al conjunto de la población. Muchas de las familias de aquellos asesinados y desaparecidos han recuperado los restos de sus familiares y han podido adecentar su memoria a la dignidad del recuerdo, pero otros muchos cuyos restos aún no han aparecido, siguen esperando que un verdadero acto de justicia los saque de las cunetas del olvido para descansar en paz cerca de quienes les añoran. También porque la desaparición forzada está considerada como un crimen contra la humanidad que no prescribe.