El sacacorchos

No hay héroe que valga

31.03.2020 | 00:15
No hay héroe que valga

NUNCA voy a ver películas donde el pecho del héroe es mayor que el de la heroína", dijo Groucho Marx, quizás para quitarle distracciones y barba a la historia o, como acostumbraba, por ponerle humor al asunto, fuese cual fuese. A mis costas del WhatsApp ha llegado, entre tanta porquería e inmundicia como tiran, tiramos, al mar de la digitalización, una botella con mensaje. Estuve en un tris de no verla entre tantos plásticos, papeles, residuos humanos y demás porquerías. Lo firma un tal Fígaro y aparece vestido con una bata verde, el uniforme de los valientes. Y su SOS suena tan certero como extraño, ahora que tantas ganas nos entran de comernos a besos a quienes se dejan la piel, cuando no la vida, en los cuidados a la gente más necesitada.

Fue quitarle las adherencias que se le habían pegado en la travesía a la botella y ponerme a leer con curiosidad. Hablaba la voz quebrada, la desesperación de un náufrago. Oigan, oiganle: "Mirad, no. No somos héroes. Somos trabajadores de un sector que es vital para el normal funcionamiento y estabilidad de una sociedad; ahora, y el año pasado. Y con la matraca del heroísmo se está romantizando una precariedad asistencial y profesional que nunca fue normal". El mensaje deja a cuadros a cualquiera de buen corazón que habla maravillas de la entrega de los hombres y mujeres que se vuelcan en la sociedad.

Recién leído flota en el aire una sensación incómoda. ¿Cuándo me equivoqué? ¿Cuando, aferrado a una salud potable –no es el caso, pero en fin: valga la licencia para el artículo...–, me despreocupé de las carencias denunciadas tantas veces que cayeron en saco roto, o ahora, cuando abrazo la entrega en tales circunstancias en lugar de, ¡por fin!, abrir los ojos? Entiendo a Fígaro y a otros tantos y tantas como él. Nadan contracorriente y les aplaudimos el espectáculo desde la orillan cuando lo que en realidad necesitan es que les lancemos salvavidas. Pero tienen que entendernos. Su trabajo nos admira. Perdón si ofendimos.

Lo último Lo más leído